Sarah Carrera
Graduada de la universidad de Dakar, Escuela de Dakar del arte y la escuela politécnica de Londres central. Sarah Carrère M'Bodj, ha elegido el "KORA", una arpa-luth antigua que fecha detrás de los 12mos reinos del mandingo del siglo, para expresar su visión poética. Su carrera musical fue realizada en el monasterio benedictino de "Keur Moussa" en el campo Senegalés, donde los monks, los hermanos africanos y europeos del incomunicado utilizan los instrumentos tradicionales para sus servicios religiosos, lejos del alboroto del capital.
Sarah Carrère M'BODJ es la única artista femenina que ha llevado más allá de las fronteras de África, el arte de Kora que toca, una tradición hasta ahora exclusiva de los hombres. Sarah, es autora-compositora-intérprete, gracias a su manejo en idiomas extranjeros, (francés, Español e inglés) tiene facilidad para interpretar poetas famosos como Wole Soyinka (el ganador del premio Nobel de la poesía de Nigeria), Pablo Neruda, Otavio Paz, Jorge Louis Borges, Arturo Haulot etc.... Ella canta principalmente composiciones en ouoloff (su lengua materna), Fulani y mandingo, junto con el repertorio tradicional del Kora que incluye canciones épicas, baladas y canciones del amor transportadas a través de los siglos por el "Griots". Ella ha adaptado a su instrumento, poemas y textos de autores africanos tales como Sakhir Thiam, Cheich Aliou Ndao, Peter Lenries, BA etc de Amadou Hampaté... (Sénégal, Gambia, Malí).
Es miembro del DES Poétes (París) de Société Française, del Maison de la Poésie (Bruselas) y colabora con la difusión de "la poesía de Alora bien el cercada" publicado con la ayuda del municipio de Málaga (España).
TESTAMENTO
Que mi cuerpo descanse dentro de un Baobab hueco
con el olor de resina y de madera
y que retenga conmigo los secretos maravillosos
que me han confiado los « Griots », los sabios, y los reyes
Que mi cuerpo descanse dentro de un Baobab hueco
donde los hombres acudirían todos en peregrinación
ya las escuchara, pensadora y silenciosa
al rededor del árbol, crecería flores salvajes
Que mi cuerpo descanse dentro de un Baobab hueco
en la llanura mas allá, donde caminan los zebúes blancos
y se den citas los pastores enamorados
para observar el vuelo de los Cormorans
Que mi cuerpo descanse en un Baobab hueco
encima de la colina color de sombra quemada
lejos de los ruidos de los hombres
mas cerca de los rumores divinos
percibire cantos de la selva sagrada
Aquí estoy, descansando por fin en un Baobab hueco
las estrellas arriba , lucen como Cauris
el cielo es como un sudario tendido de Basin azul
La Osa Grande y Orion, complices, me sonrien…. !
Han crecido los Baobas que llegan la Castel
yo conoci Gorée con su muelle de madera
su baile de Signaras, mariposas de encajes.
En Dakar existían solamente chabolas y avenidadas arenosasas
¿Dónde están las casas de madera de la calle Rafenel ?
¿Los jardines florecidos bordeados de cocoteros ?
Donde la gente se divertía en los quioscos de músicos ?
Con concoursos de tiro y carreras a pie ?
La peninsula de Cabo Verde donde esta Dakar
esmaltada de puentes sobre pilotes
rodeadas de basalto
está siempre aquí,
mojando el gran azul.
OH SÉDAR
¿ERA ESTE EL SENEGAL DE TU FELICIDAD?
El Sénégal de procesiones de bodas católicas
con hombres pavonéandose con sus sombreros altos y vestidos de cola
los puentes donde caminaban a caballo los colonos
los dockers pernoctados al mostrador de los negociantes
esperando el vaho a la escala del afluente del Sine
la avenida Servatius, la calle André Lebon.
Éstas antiguas estaciones de ferrocarril con balcones de hierro torcido
los monumentos de muertos adornados con flores,
el Hôtel de la Marina
los vendedores de pajaros sentados en la avenida Pinet Laprade
los valientes « Tirailleurs » bajo la bandera tricolor
esperando con angustia la hora la campana de salida
con el viento del ancho que les llama desde la rada
hasta esta tierra lejana que será su muerte
mientras tanto flotan al aire, miles de pañuelos
El tiempo no habrá querido deslustrar sus fotos
tampoco la de Faidherbe en el rincón de una postal
« Bon baisers » estaba escrito con elegante pluma
y el viajero contaba, durante une breve escala
su afán de las pequeñas tiendas oliendo a índigo
las peluqueras trenzan sentadas en la calle
las procesiones de les « Lébous »
en « Hock »
haciendo sacrificios a la roca y a la espuma
3
« Diola » jovencitas en pubertad encarándose con la camera
al lado de un colon con un vientre gordo y un aire indulgente
mirándolas con ojos dulces y cariñosos
desde un puente en follaje trenzado
y abarcando de la mirada este país con aire paternalista
¡Qué orgullosas parecen con sus pieles tatuadas y los senes desnudos !
¡Sus extraños dientes afilados, y perlas a la cintura !
Oh Sédar
¿Aquí era el Sénégal de tu felicidad ?
Ojalá que el tiempo nunca borre tales imágenes
tampoco las del campesino acodado a la guadaña
bajo la sombra del Caïcedrat
tampoco las de estas « Peules » delgadas
sacando agua a orilla del río
y por si acaso el tiempo tuviera que reducirlas en pólvora
es el poeta que siempre, las hará renacer…
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