Poemas de Nilda Barba (Argentina)
Del libro: EL CORDÓN
a Ernesto Bertani
en un cuerpo
de mujer
trepa la savia
por un abismo
los tallos envuelven
desde los pies
inventan un itinerario voluptuoso
de clorofila y oxígeno
enredaderas
se enrollan ocho veces alrededor de la matriz
para fecundar
la hoja en su pubis
sudor del corazón
deja avanzar transforma
vida vegetal
en celebración besa
una síntesis
de color para anclar
el sonido
hacia las estrellas
cubrir sus pezones con rosas de la china
seguro que las manos
asoman de la fuente
agua bendita
(ella quiere tocar)
seguro que sus ojos
parpadean soles
(ella quiere ver)
fluorescencia de pétalos y nervaduras
…..
no fue cuando bebí la savia
tampoco el día
en el que mastiqué el humus
cuando en mis manos cayó
la piedra de las águilas
intuí el ombligo y el cordón
sin anudar
adiviné que no sería bailarina
aunque el sonido era audible
mis zapatillas de punta pendían de la horca
las cintas desatadas
…..
¿cuál es el territorio
para deambular sin perder la virginidad?
las recién nacidas
huelen a rosas
tienen en cada pie un sol
que algún día encontrará un zapato
de cristal
para que puedan mostrar las uñas
su pintura
cuando jueguen a la ronda
cuando canten sus antojos
en las gradas
que escuche
el que está arriba
(o el de abajo)
quieren vivir los minutos
de a pedacitos
las agujas en la ventana inquilina
anuncian
el juego de
atreverse al color que no permanece
como el de un entierro
los zoquetes y el vestidito
en el cofre
parecido el de todas
…..
profecía de los padres
así en el cielo como en la tierra
marchamos
sobre la muralla china
huimos
por el muro de berlín
el point charly
lo que fue
lo que queda
lo que nunca fue
zonas neutrales
prohibidas
lo que cae aunque no quiera
riesgos
para los hijos
leche y miel el alimento
la guarnición
ciudad asilo la casa
sólo
para sus dueños
prisioneros
…..
no es de metal
primero barro y un hueso
dos pequeños orificios
avistaron
la oquedad
membrana finísima y el soplo
un enigma
la boca
habría sonreído
ay
el almidón raspa
una arruga
…..
un ramo de piel
junto al tazón
el desayuno del domingo
en la casa
no reconoce
el perfume de la rosa
ni la silueta
habría servido cualquier señal
al mutismo
de las cantilenas
para extirpar los pellejos
y aniquilar
el perlado del bisturí
hendido en su mañana
…..
espectro de halcón repliega
las alas
frente al penitente
agujas
compactas acoplan
los perfiles
ausente de color
extiende dos metros
sus plumas
creemos ser aves
que más alto vuelan
(hacia el tajo
del final)
remontamos el oro
entonces
no alcanza la idea
la tela el viento
el ansia
…..
una mesa de medidas normales sostiene las distancias sin hacerse notar
gira a su alrededor el silencio que finge la grandeza
adentro algo baila y forma túneles al taladrar la madera
como los anillos en el tronco de un árbol
enrosca recuerdos uniendo los huecos con resortes
que se estiran y se aflojan con la luz furtiva
el vacío en el gozne de la noche deja al descubierto a los comensales
…..
epidermis de ortigas
sudor helado
acá
cerca
por no haber comprendido
el adios a las hojas
(de clorofila y oxígeno
enredaderas)
andan con el alma
hecha un niño
descalzo
en la lluvia (¿o es nieve?)
los golpes fueron dos
aquí (¿adónde?)
(¿y los adultos?)
exprimen
limones
sobre las llagas.
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