Marisa Trejo Sirvent
Nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en 1956. Es licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericana e hizo estudios de Relaciones Internaciones y de francés. Es Maestra en Educación. Escribe poesía, cuento y ensayo. Ha publicado los libros de poesía: Rojo que mide el tiempo, Juegos de soledad, El país de los pájaros azules, Dos voces chiapanecas, La Señal de la noche (UNAM) y Jardín del paraíso (UAEM). Sus poemas, artículos y ensayos se han publicado en periódicos y revistas a nivel nacional y regional. Sus poemas han sido traducidos al francés y publicados en las antologías: Poétes de Chiapas (Editorial Caracterès, París, 1987) y en la Anthologíe de Poètes Mexicains du XXe. Siècle (Editions Patiño, Suiza, 2004), La cósmica vereda de un poema (Ecuador), Tejedores de palabras (Madrid, 2005). Así como en las antologías nacionales: en Divinas Mutantes (UNAM), Mujeres que buscan (La Tinta de Alcatraz, Mujeres poetas en el país de las nubes (CONACULTA/La cuadrilla de la langosta), en la Antología del Centro de Estudios Poéticos de España y en las Antologías de los Festivales de Escritores Chiapanecos.
Es coautora de la Antología de Poetas Chiapanecos del siglo XX Árbol de muchos pájaros editada por la Universidad Autónoma del Estado de México y la Editorial la Tinta del alcatraz”. Ha sido becaria del FOESCA para creadores con trayectoria. Su libro más reciente se titula Dame mi soledad, antología personal, Editorial “Viento al hombro”, Tuxtla Gutiérrez, 2003.
DAME MI SOLEDAD
Vendrás.
No tengo ganas de arreglar el cuarto
donde descansaremos o haremos el amor
(según el ánimo, la luna llena
el tráfico con que te hayas enfrentado).
Debería hacerte de comer, lavar los trastes,
así como llevé tu traje a la tintorería.
Pero hoy no tengo ganas de hacer esas cosas,
de vivir el lugar común en que vegeto
junto con las vecinas de abajo y de arriba.
El viento de la tarde me recordó el mar,
después vino la lluvia y con ella los sueños.
Hoy quisiera acostarme sobre la arena húmeda;
navegar hasta que el cansancio nos deje a la deriva;
liberarme de las cuatro paredes de la rutina;
amanecer sin prisa, buscar leña
y hacer una fogata a la orilla de un río;
aprender los caminos de tus ojos
como si fueran los de un desconocido;
navegar o convertirme en espuma,
en alga, en estrella de mar, en erizo;
pero ya ves,
tu burocracia sólo me da la posibilidad del sueño
y aunque somos amantes, yo cada vez te siento
más esposo y menos compañero.
Biografía: conviérteme en mujer
-cuyas alas fueron diseminando
sueños a la vez que fracasos-
dame la clave del vuelo de una mariposa fugaz;
haz que vislumbre la esperanza
cuando me suba a los árboles a jugar;
libérame de las muñecas inertes
que estorbaron mi infancia.
Dame valor para cambiar.
Te juro que no voy a caerme,
te juro que no voy a llorar,
te juro que no me voy a sentir sola.
ESPEJO DE PAPEL
Espejo de papel.
Esplendor en que te ves ahora
con una anatomía que ha sido tu dolor y tu ventura.
Has de pintarte maravillas
en el reflejo donde ahora tu imagen es ingenua.
Será, tejiendo y destejiendo colores
donde inventarás la identidad ficticia,
haciendo el alfabeto de un rostro con un precio:
el casamiento orgánico.
Saldrás después, sombreada en una tarde
a fingir tu papel de seductora,
sujeto con que sueñan los varones,
sal, pues, a disfrutar el fracaso de los laberintos
a donde al final te ha llevado la historia.
Estatua vaga, objeto de la carne,
mujer de las revistas cotidianas,
de la región del trapo y platos sucios,
tú te estás reflejando en este espejo.
Pon la cortina nueva en tu castillo consumista,
estrena porcelanas, ensaya la condescendencia,
espera en un sillón a que venga la suerte,
pero antes, consultarás la esfera del horóscopo,
el vestido atractivo, el tacón alto,
las modas europeas, el libro de Corín,
-no te preocupes-, eso te enseñará a remendar
hasta la última rendija donde pueda colarse
algún eco tardío de libertad,
serás un monumento inservible vendido al mejor postor.
Y sin embargo, burguesa, me dueles en la mitad del alma,
traidora en el reposo, apuntalando el sistema,
desangras poco a poco en este espejo de papel
el corazón sangrante de la conciencia.
¿No notas que el papel se ha teñido de rojo?
TU DESNUDEZ
En la oscuridad
palpo la forma de tu cuerpo de hombre
recién bañado
tu desnudez es un preámbulo
el amor agranda el deseo
y la evasión total
se realiza en el eclipse
que une tu boca con mi boca.
REGRESIÓN
Así como me veo
vestida y maquillada,
me reconozco
como aquel animal
que arrastraba.
el cavernícola.
PROTESTA
Hasta ahora
nuestra mayor misión
ha sido
mantener la casa en orden.
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