ELENA LILIANA POPESCU
(1948, Rumania). Poeta y traductora. Catedrática universitaria en La Universidad de Bucarest. Doctora en Matemáticas. Tiene publicados más de 17 libros de poesía y de traducciones (del inglés, francés y el español). Entre sus libros de poesía se pueden mencionar: Ţie (A Ti, 1994), Cânt de Iubire - Song of Love (Canto de Amor, 1999), Cânt de Iubire - Pesma Liubavi (2001), Peregrino, (2004, España), Cuan grande es la tristeza (2005, España). Sus poemas han sido traducidos al inglés, español, francés, italiano, portugués, neerlandés, serbo-croata, alemán, chino, latino, húngaro y urdu, y publicados en antologías y en varias revistas impresas y de Internet, tanto en Rumania como en el exterior (Alemania, Argentina, Canadá, Colombia, Cuba, EE.UU., España, Nicaragua, México, Serbia, Taiwán). Artículos y traducciones publicados en revistas literarias en Rumania y en el extranjero (EE.UU., Alemania, España). Distinciones literarias: Diploma y mención de honor en el Festival Internacional de Poesía de Uzdin (1997, Serbia), en 1997; Primer Premio en el Festival de Poesía “Novalis” (1998, Alemania). Ha traducido al rumano de las obra de más de 30 autores clásicos y contemporáneos, poetas y narradores.
Himno a laExistencia
Nos conocimos Una Vez, cuándo el Mundo entero
estaba concentrado en el punto que todo lo contiene
Entonces nosotros éramos Uno, presos de la inmovilidad
y no estaba pronunciada la Palabra que da la vida
Porque el mismo Pensamiento de donde ella surgía
no había recibido orden de ser pensado,
entonces era cuando nuestro ojo no debía ver,
y el mundo no había brotado en el espacio no aparecido.
En aquel entonces, el Espacio se hundía con el Tiempo
en el profundo silencio de lo no manifestado
El perdón no llegaba, ya que el Olimpo
aún no había nacido, como no existía el Pecado.
El impulso de amor no había decidido el Instante
que, seguido por otro, sea el Principio.
La perfecta armonía mesuraba su derrame,
sabiendo gobernar al país no nacido.
Desconociendo la tristeza y la cordura
esclavo en la eternidad, un universo cerrado,
privado de sombras, con el Cielo y la Tierra,
formando juntos un secreto Paraíso,
Cuando no se había despertado, en germen, el movimiento
soñando en la espera, a la vida desconocida
y el primer día del mundo no había engendrado el Horizonte
para poner un camino delante del Sol,
Entonces, él mismo en contemplación pura
quedándose contenido en sí mismo, un astro interior
con rayos virtuales, mirando con distanciamiento
el papel que a él sólo le espera en el futuro.
¿Qué podrían significar en un Ahora presentes
un infinito en el Instante y el Instante-eternidad?
¿Lo sabremos alguna vez? Frágiles instrumentos,
las palabras-derrame, no los pueden describir...
Pero más allá de los pensamientos, el estado indefinido,
sólo él puede saberlo, desde siempre, todo.
Fuente de universos, pareciendo a ser destinada por si misma
a ser sin parar, el Jugador y el Juego,
Esencia consciente, profundo soporte
desde el cual pueda ser creado el universo,
cuando el mismo Creador, en Su gran amor,
instaure un reino terrestre
Y le dé vida y un vago recuerdo
para que lo guarde en el alma, de lo que fue una vez.
Entonces, cuando aun no se animaba el deseo de nacer
o de dualidad, no se había despertado en el Paraíso,
Cuando había conocido todo, pero sin conocerse a sí mismo
Impersonalidad, cuando tú lo contenías,
que ciña al pasado, un presente sin fin,
que oculta el futuro en si disuelto,
Viviendo la misma inmortalidad, aunque inconsciente,
estando en armonía, pero todavía en no ser
Cuando sólo la necesidad, nada casual,
posiblemente no sabía estar allí,
Cuando era sólo uno, no separado en tres
que generara el dos y así el infinito,
cuando el primer acto del mundo no había comenzado-
la creación de la tierra, la separación de los cielos,
Cuando no tenía forma el deseo de saber
en la natura inmóvil, la no imaginada,
Allí donde nadie tenía porque nacer
la ansiada felicidad sembrando realizada...
Aunque el destino, que por cada cual
iba a decidir el instante-engaño,
que cediera al deseo y sin atraso
que naciera lejos en un ser terrestre,
Era escrito en los cielos, para que destinara
siguiendo normas divinas y leyes inalcanzables,
en el mundo preparado a recibir la vida,
en miles y miles de formas, en toda su extensión,
Un tiempo y un lugar determinados y sin poder
cambiar ni siquiera una hoja del libro de la vida escrito
especialmente para aquel que lo leerá todo,
el Ser-humano, humilde, pero invencible,
Que iba a demostrar el milagro de los milagros,
la gloria de la creación y el testimonio de la vida,
destinado a ser dueño de los abismos
y a traer armonía dándoles la luz,
A aprender a conocer, por su amarga vida,
atraído por los sufrimientos – que iba a vivir
esperando sin saber que su triste carga,
de cuidados y humildades, iba a despertarle
Paso a paso una chispa de su Vida olvidada,
y en su mente una pregunta cada vez mas clara
y que penetrara el ser humano
siempre acongojado haciéndolo moverse
Entonces cuando entienda algo del sentido del ser
y del suyo en la humanidad, dejando atrás el miedo
que le impedía a conocer el secreto de la transformación
guardado en el recuerdo y dándose entonces cuenta
Que nadie está sólo si es que puede, en el dolor,
hallar ayuda y encontrar misericordia
entreviendo en sí mismo, que su pobre fuerza
él, el ignorante, sabrá aumentar
Y que podrá distinguir entre el bien y el mal,
cuando conozca la Ley y haga el Bien
cuando el egoísmo ya no significará
Nada y renacerá, saliendo de su concha
Desde los siglos de los siglos encarcelado por su ignorancia,
su indiferencia hacia todo lo que le rodea,
y entonces entenderá que la falsa impotencia
puede desaparecer con una dura penitencia.
Pero tenían que pasar muchos siglos todavía,
en la gran destierro, imaginada por el pensamiento,
siendo por ignorancia en el estado en el que lo echa,
en la más pesada esclavitud, dominada por los sentidos,
Y envuelto en las grandes ilusiones sin creer,
viviendo en el no ser, el olvido del sí mismo,
en Ser-Humano perdido, llegado a decaer,
que tan sólo a través la fe, pueda hallar
En cada cual ser distinto, un prójimo u un hermano,
en el cual honrara, aquel que las anima,
y pueda entonces ver que todos son creados
y en el vestido terrestre, que expresa la Forma,
Cobijan un alma siempre en búsqueda,
que es inmortal por la gracia divina-
y que entonces te agradeciera, recibiendo tu perdón,
de todo lo que lo separa, del alba que le anuncia,
Del instante apuntado cuando podrá creer,
verdaderamente en ti descubriendo en él,
Tu mensajero en el mundo que no supo ver
y que entregara la vida, Tu servo fiel
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