Jorge Lara Rivera

(Mérida, Yuc., México. 1960). Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Yucatán; licenciado en Español. Miembro del Centro Yucateco de Escritores, Asociación Civil. Escribe poesía, cuento, ensayo, traducción y crítica de artes y letras. Editor, también ejerce el periodismo cultural y de opinión. Su trabajo literario ha recibido diversos reconocimientos. Algunos de sus poemas han sido traducidos al maya, al inglés, el francés y el vasco.

 

Algunas de sus publicaciones.

Es autor del cuaderno de cuentos para niños “Caligrafía V. S. Garabato y otros enredos” de la Colección La rana feroz, publicado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Yucatán, 2000) y participó en Broken Telephone/ teléfono descompuesto/ au téléphone  (Sandraslittlebookshop, Canadá, 2003) y en “Luz de octubre y espigas” (Programa de Fomento a la Creación  y Desarrollo Artístico, Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán, 2003).

Bajamar

 

Se yergue la humedad entre dos bocas

que dan al mismo calendario sordo

al liquen y a la bruma

abecedarios

de torvas intenciones son los ojos

y mira en el umbral alto sombrío

el pasajero día del asombro

 

Cada calle conoce cien misterios

mil secretos arropa la neblina

nombra muelles

bahías

convoca

por su arcano signo

la piel en ansiedad transida

 

nube de polución el gozo se desboca

cae la tarde con su rojo sino

en la pira del sueño recobramos

los pronombres antiguos del deseo

 

nada es entonces próximo o eco en lejanía

será mano la gota vegetal el oído

germinará su voz un pétreo rodar de las cenizas

y al ensalmo mayor cantará la saliva

 

qué sabores extraños conocer qué salino

aliento el caracol a degustar invita

saxo de oro la tarde proclama

diamantes de refracción reverberan

en bajamar los astros palpitan.

 

Plaza de Celeste Paz

 

Entonces como Erinnia sale al paso,

con sueños de muchacha que descorre cortinas;

más cruel que cuchillos o el disparo

que enciende la noche de Pekín

en el baño. Frente al mar imposible,

desprecia el aire domingos:

crespo dominio de la trenza...

Oficiales regresan a los puertos

a fumar, a mentirse gaviotas o deshoras

en torno de una mesa y los fantasmas

como esa mujer del sueño nos besan;

porque a veces el Ángel

de la Muerte

                     nos prepara un lecho de pirañas

y serpientes marinas,

oh imprecisas aves,

        amarillas,

en el ángulo gris

               del cuarto

y   f o s f o r e s c e .

 

 

En el tacto sin huella de la Luna

 

En el tacto sin huella de la Luna

por idénticos sueñan el infundio

arcanos labios exhumando estatuas

 

Mas en llanura de sal el otro vuelo

inhábil por tardío esculpe efigie

a rota persistencia y plaza de heroísmo

 

Tal de una danza claridad rezuma

con la mirada en agua turbia sin voz

la bella-dulce cómplice libertad inasible

 

Que cada siglo se retire al humo

un vendaval de pájaros aparte

los votos de la luz en carne cumpla

 

 

Intramuros

 

Existe un horizonte sin cerrojo ni espina

Un sitio abandonado hacia el agreste recuerdo en cataratas

            de cálidas arenas, magma, regurgitando el sino

y crece allí sin pájaros predadores

            un árbol de luciérnaga y frutos acidulantes

Carbunclo su divisa

Escarlata el pendón

Al centro hay una plaza antigua; entre adoquines, cielos

que llueven su pureza de vorágines libre y de silencio cantábile

La hiedra trepa murallas viejas donde se enuncia el eco y su rumor

            de mares preteridos

Allí mismo se alza la mano de la sombra y pululan los ciegos

            escalando el crepúsculo

Es tregua su arena en los relojes

Lágrima sangra la flor del amante suicida

            cerca del corazón

Y en fulgor atestada su hora, la nao del deseo

Ajena a la memoria zarpa

Llora una mujer deslavada por el sigilo

Como gotas breves sus manos

arden

En ellas el día

hierve

 

Nadie se salve si en el campo ondea

la roja señal

y en ausencia

es isla el nombre de tus labios

 

 

Magnificat

 

Coronada de altares la plaza está vacía

 

En el nombre de Dios

potestades del aire

íncubos súcubos

arrodíllense

 

Mentidero

 

El plata frutal de la marea

violines quieres

salmodia de pargos iguana

desencrestándose rayo a mediodía

bronco broncín umbrío

espuma rezumada

por sueños que hieden al adiós nacer

¿Pero no es tuyo este nombre de piedra

brillo rabioso

colmenar

hueso por dientes de alebrije rompiéndote

a  la fontana arenisca

volcadero

en el baile remoto laberinto de pertinaces dados

humo adurácimo

responso mineral

y huella

pie fugitivo a forja de hojarasca?

Mírate bien

loba

fruición salitrosa

aborrascada fantasmal

No es que no duelas

ofrendándote noctívaga

mi perra

Sólo que aquí tan negro es el fulgor

gorgona

tu sed

tan obvio el cansancio de no hallar

revoltijente

Ve bien entonces entre la ondulación de la copa

el sanguinario reflejo:

huyen no es

tus vasallos del tiempo

se fue

no serán más

 

dulce sepulcro

Nadie te espera

 


 

 

Miércoles: 2 x 1

 

El estudiante se desnudó en la plaza

invictos ojos lo cubrían

manaba de su vid el licor del licántropo

y su racimo fue de uvas calcinantes

como perros en brama por la noche de agosto

malherida

infortunio desgracia en el festín de tiburones con rigor devorado

un alto palomar desplomándose hielo

recorría almacenes exóticos franquicias transplantadas

y el neón ni la ira gritos ahogados podían retenerle

todo entonces derrumbe

yelo yelo

crepitaciones de puerta cerco insostenible a su paso

la joven suicida se detuvo en el borde

del rojo acantilado

sus bolsos de mercar desmemoria naufragio

oh espantada espantable

huyeron

los años jóvenes por su piel exultaba

no hubo modo

se encontraron

contrarios confundidos ya distantes

soñarían consigo

igual

de pronto adivinándose

 

El Cuatrocientos Suriano

 

Esta noche no pasa la ronda de fantasmas por mi calle

ni la cauda del tedio me sujeta al insomnio;

crecen ladridos en el cruce de rumbos y la luna

oculta la nube que despierta zumbando sobre frondas

y el amigo croar del verano

vibra entre los charcos su tenue luz.

Esta noche no soy el vidente de los espejos rotos

el amauta cautivo de templos que roncan colapso como piedras

cubiertas de nieve en la crónica mansa de los sax

o en las cervezas agotadas por el odio;

Ni el cancerbero del lumpen que codicia

esperma de hijueputas en los antros

dóciles pieles de hembras deliberando el amor sobre los cráneos

rotos en los pechos heridos a punta.

Soy, eso sí, epilepsia, carcoma,

libertad arrojada como fuego

sobre techumbres de iglesias y de logias,

contra reuniones de dinero, hurtos e hipócritas.

Nadie es en mí, me pertenezco como a Drácula

el momento sin sombra

y un fulgor de cenizas escancia

la lenta longitud de mis lágrimas rocas.

Pero arriba la noche serpentea albos instantes:

vuelo de aves marinas que anuncia la tormenta.

Y es así que retorno a mi sitio

sin leyenda ni historia,

a mi puesto de estrella,

a mi destino errante,

¡que nada se detenga!

 

 

Caracol

 

 

"cálamo forme el sol de sus luces

sílabas las estrellas compongan"

                                 Sor Juana

 

Claustro perfume túrgido abjurante

invernal entre geómetras palomas

magro concilio rompa de apotegmas

en el fasto del incendio furtivo

 

 

No ciego al torvo alcaraván con eco

bajo la luenga noche descolgado

cintila umbra tras lodo primigenio

elación de pensamientos lluviosa

 

 

Ariadna el minotauro un laberinto

qué prodigio naciente por la mano

canta la oscuridad oblonga al centro

 

 

Páramo dulce para yertos peces

el tiempo arena a arena un imán de olas

rumoroso infinito reloj sueña

 

 

                       


 

Aleteo con encuadre

 

¿Está entrando la lluvia?

“Ha caído la noche”

¡Ah, fantasmal momento!

¡Todo será arrasado!

Escucha que silencio...

 

LALLUVIA LALLUVIA

e

h

c

o

n

 

tic

t

a

c

 

 

(..............................ssssss............................)

 

Que pase y se siente

¿Queda algún caballero que la levante?

¡Cuánta vida!

La suerte retornará...

“No oigo nada”

 

 

 

Equis poema

 

al borde entre cuadrángulos golondrina

seducción ya el fruto centellea

por la copiosa sombra

del árbol

sol

vida

así nosotros

semen de piedra

turmalina de fronda savia

terca raíz con memorioso nombre.