Guadalupe Wernicke
Guadalupe Wernicke nacio en 1982 en Buenos Aires. Es Sociologa y Poeta. En el 2006 publico su primer libro de poesias: Viboritas de mar (Ed.Botella al Mar). Actualmente esta trabajando en su segundo libro de poesías y en una novela.
cuando me miro no veo
lo que ven los otro de mi
la seriedad no tiene arrugas
hay en mi abdomen un nido de víboras
lo que el otro mira son mis límites
las membranas que me acunan
no se pueden describir las mentiras
ni las certezas
somos fragmentos insuficientes
luces pequeñas como hormigueros en un campo
si al menos pudiéramos vernos
prescindiendo del reflejo
si confiscáramos la belleza del lenguaje
para hablar
no dependeríamos de la biblioteca
ni de los besos que nuestro padre nos dio
a través de la piel del vientre de mamá
cuando éramos hoyuelos
impotencias
por eso miro al resto cuando camino o cuando viajo
tal vez en ellos está
la fórmula para encogerme
y encender el fósforo de lo propio
-
dijo que había una vez un sonido
una música densa
que pudo diferenciarse de la otra
y entendí
ahora cantaba lo que podía
pero su ilusión eran mis formas
y las mías sus remedios
para las vigilias quietas como esculturas
para los bailes de a dos
él nada en una pileta de competición
yo trato de nadar de espaldas
entre las boyas
aunque no sepa saltar de los trampolines
a veces me aburro
y leo mirándome en el reflejo del vidrio
si apago la luz soy una sombra
que nadó y se dio besos con un hombre
ahora me canta una canción de cuna
es más de lo que puede
y yo me duermo cerca de un elefante blanco
de una estrella de voz tan suave como la arena
-
el heraldo
hace la plancha en la pileta
como quien mira lo que viene
está desprevenido o acaso el cielo
abarca la muerte en sus bordes
el heraldo
recuerda sus danzas en los muelles
la horizontalidad de las tardes
solo bucea hacia adentro
busca convertirse en ceniza y volver
sabe de síntesis
y hasta a los viejos llora
la música es grave aún en los eneros
ya no siente el quiebre
del líquido y su ansia
se une a lo que flota
el misterio en el total de los misterios
ni se toma la molestia
del nado o la dicha
-
ellos como animales espantados
barriletes sin hilo
muertes chiquitas como arañas
no hay apuro sino infidelidades
en mi íntima forma de olvidar
un continuo donde nada deja de existir
son sumas, adiciones al alimento del leteo
y desnuda siento mejor
una oruga en la boca del tucán
su recompensa
-
"porque no puede ser otra cosa"
Gonzalo Arango
hay quien corrige el tumulto
porque no puede hacer otra cosa
y la mujer se regodea en los motines
sabe que el ocio es su lucha
no se apena por la niebla
dilata el primer instante
pero la mancha se multiplica rápido
son varias las noches
no hay orden posible
le cuesta olvidar que no es el día siguiente el mejor
día
quiere más
espera que él evacue sus palabras
deje de hablar de cine y asuma lo propio
el otro duerme como todos los hombres
mientras los vacíos se vuelven transparentes
y se necesita menos del relleno
-
mi padre podría suplantar al del cajón
pero murió otro
hay que dotar de nuevos poderes a las flores
hay que repetir nuestra insignificancia
vivimos espacios similares
él, sus mujeres
yo y los estallidos de cada guerra
entre el complejo y el culto
leí ese viernes un libro, bailé desprevenida
la imagen de un ciego buscándome
los cuerpos como pinturas abstractas
poca luz
pero en algunos entierros cantan, ríen
y a su vez hay niños que se comprometen
nunca vi tantos regalos para una boda
hace falta uno menos para la posibilidad de uno más
o son las ilusiones que preferimos
-
no quiero que el músico toque mis cuerdas
será de miedo que caen las hojas
contra el vidrio
contra la pared aún sin revoque
está la memoria
de cada una de sus damas
del último otoño
sepia en sus pupilas
sólo podemos hablar desnudos
esperando que no acabe la noche
sé lo que temo desear
son peligrosos los objetos baratos
los cafés fríos
yo
no descanso en lo que siento
-
"Qué tristeza ser alguien,/qué público"
Emily Dickinson
no se ve el fondo de mi ombligo
una serpiente se comió la primer atadura
nací apartándome, nací con mucho pelo
migraron algunas aves y pude leer y lo que hacemos
todos
dibujar figuras, huir
la mujer faltó y tuve que aprender tocando
pasillos de adrenalina
los años en donde el animal está en celo
de que caníbal huíamos
qué queda
un estacionamiento privado
la escalera sube
dos pares de ojos fagocitándose
un vómito color malva
el carbón se extingue
y precipita mi estepa
soy yo la que me sucedo en explosiones
qué público es ser alguien
y saber que las serpientes seguirán comiendo mis nudos
-
"Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy
sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí
que tiembla."
A.Pizarnik
pero podría llamarte y comprobar también tu soledad
o palparla
guarecerme en las colecciones de sentido
que vienen con el diario del fin de semana, con las
películas después de las doce
entre nosotros
quedan cuadritos e impactos, pocos objetos
fuimos básicamente agua
pretendíamos los océanos, respirar como los peces
dejar la sede local del idioma
traducirnos
qué fue
escribo acerca de piletas
con escaleras para salir por las esquinas
nadadores
qué es lo que pretendo contener
voy a seguir buscando lo que no sos
en parques, subtes, lugares secos
hay pruebas
empiezo a preferir las flores a las algas
la música con percusión
dormir cómoda
porque los otros deben saber mis reglas
la deshidratación es más larga de lo que creía.
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