Fernando Luis Pérez Poza
Nació en Pontevedra (España) el 25 de febrero de 1958, en el seno de una familia de raigambre literaria, de la que cabe destacar a su tío abuelo el poeta vanguardista gallego Manuel Antonio.
Ha publicado tres libros de poesía: Poemas de la Red, Camino de la Luz y El laberinto de las letras, un libro de relatos cortos titulado “El hombre que se cagó a sí mismo”, uno de ensayo “Chile, un país poético” y la revista literaria La Bata del Camaleón, que dirige. Si se teclea su nombre completo en la búsqueda avanzada de Google figuran más de 6.500 referencias a webs que han publicado sus obras.
Ha participado en diversos movimientos asociativos, juveniles, sindicales y de defensa del consumidor. Ha ejercido como Jefe de Protocolo de las Cortes de Castilla y León durante una legislatura. También ha trabajado como Agente de Empleo en los barrios más desfavorecidos de Valladolid, en contacto con personas afectadas por la drogadicción, el alcoholismo, la ludopatía, etc...
En el ámbito de la prensa escrita ha colaborado desinteresadamente con numerosos medios de comunicación.
En la actualidad es Consejero de la OCU- Organización de Consumidores y Usuarios a nivel del estado español, Consejero Delegado de AULIGA, Asociación que promueve la creación de una Universidad Iberoamericana en Galicia, Secretario de la Fundación poética Cuña-Casasbellas y propietario de la Editorial EL TALLER DEL POETA con más de 100 libros publicados.
HOY EL DOLOR SABE A ANDÉN
Hoy el dolor sabe a andén,
a vía muerta, a tren sin carril,
a corazón hueco de asesino
y bomba desahuciada.
Hoy la vida huele a nudos,
a nudos de sangre coagulada
y mar batido de angustia,
a estampida de miedo.
La muerte camina en espiral,
es soledad espesa atrapada
en un lento amasijo de hierros,
es una pócima fatal, un largo otoño
que revienta el aire
y gira en remolinos ciegos.
¿En qué estación
se bajó la conciencia?
¿De qué almanaque
robó su tiempo el asesino?
¿Qué tren será capaz
de atropellar a la muerte?
Duele, el dolor, duele,
saca punta a la médula
y rebaña la cal del hueso.
Duele, el dolor, duele
a laberinto de círculos
y profunda tiniebla. |