Ernesto Cardenal
Nació en Granada, Nicaragua, en 1925 y es considerado el más importante poeta vivo de América Latina. En 1935 Estudia en el Colegio Centroamericano de Jesuitas en Granada, Nicaragua hace sus estudios de bachilleratos y posteriormente llega a a México para ingresar en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM. Estudia Literatura en la Universidad e Columbia, Nueva Cork, donde termina doctorándose. En su juventud participó en la lucha contra la dictadura de Somoza y a los 31 años tuvo una conversión religiosa que lo llevó a ingresar a un monasterio trapense en Kentucky (EE.UU.) donde conoció al famoso escritor y contemplativo Thomas Merton. En 1952 fundó una pequeña editorial de poesía, EL HILO AZUL, en la que publicó la poesía de varios poetas. En 1959 y continúa sus estudios religiosos en el Monasterio Benedictino de Cuernavaca, México, donde permanece dos años. En 1961 continúa sus estudios sacerdotales en un Seminario en la Ceja, Colombia. Acaba sus estudios de seminario y es ordenado Sacerdote en Managua en 1965. En 1966 fundó la Comunidad de Solentiname en el archipiélago del mismo nombre en el Gran Lago de Nicaragua la que 11 años después fue destruida por la guardia somocista en razón de su compromiso con la lucha del Frente Sandinista. Después del triunfo de la revolución sandinista Cardenal pasó a ser Ministro de Cultura del gobierno revolucionario. En febrero de 1982 fue condecorado por el Gobierno de Nicaragua con la máxima Orden de la Liberación Cultural "Rubén Darío".
En la actualidad se dedica a su poesía y a sus trabajos de escultura, disciplina en la que también ha alcanzado notoriedad.
Entre sus libros más importantes están: Epigramas, Hora 0, Salmos, Vida en el Amor, El Evangelio en Solentiname, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, Cántico Cósmico, el Telescopio en la noche oscura y los tres tomos de sus memorias: Vida perdida, Las ínsulas extrañas y La revolución perdida.
SALMO 1
Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido
ni asiste a sus mítines
ni se sienta en la mesa con los gangsters
ni con los Generales en el Consejo de Guerra
Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
ni delata a su compañero de colegio
Bienaventurado el hombre que no lee llos anuncios comerciales
ni escucha sus radios
ni cree en sus slogans
Será como un árbol plantado junto a una fuente
EL REGRESO A VENEZUELA
¡El mismo fastidio!
¡Siempre el mismo fastidio!
Estoy cansado de las ciudades de Europa.
Me vuelvo a América.
¿Qué haré yo allí?
... lo ignoro...
Yo nunca hago proyectos.
Tal vez construya una choza en Venezuela...
¡Ah Fanny du Villars que ha llorado conmigo!
... Recordáis la tristeza cuando me fui a Viena:
Rodríguez me hablaba de la ciencia,
la libertad de los pueblos,
espantado del Imperio que tuvo en mí mi primer amor.
Le dije: “¡Ah Rodríguez prefiero morir!”
“!Sos rico Bolívar, tenés cuatro millones!”
¡Tenés cuatro millones
Simón Bolívar!
Gasté 150.000 francos en Londres en tres meses.
En Madrid, donde viví como un príncipe...
Después me dirigí a Lisboa...
Aquel pobre chico Bolívar de Bilbao
Estudioso, metódico, económico,
¡y el Bolívar parrandero de la calle Vivienne!
¿Y quién soy yo? Yo
sólo sirvo para dar un cocktail-party
a algún hombre de genio.
¡Un brillante
de la empuñadura de la espada de Bonaparte!
El pasado que acabo de evocar me abruma.
Dejo la pluma... Estoy bañado en sudor. Salgo al balcón
a respirar el aire de la noche de Cádiz.
Yo soy un hombre distinto a los otros hombres Teresa.
3 semanas en París y ya estaba aburrido.
¡Y París no era el lugar para esta vaga inquietud!
...hubiera sido mi culto de gloria...
Éste es mi pasado. El presente
Un vacío.
Sin un solo deseo
que deje una huella en la memoria.
¿El futuro?
Sólo los locos calculan las quimeras.
Vuelvo a ver otros hombres y otra tierra.
...Un encanto de los recuerdos de mi infancia
que se desvanecerá sin duda a mis primeras miradas...
Pero el gran emperador acaba de invadir la España
y quiero estar ahora en América y ser testigo
de la repercusión que tendrá esta noticia.
VALLE DE CUERNAVACA /
DESDE EL MONASTERIO
Después de la lluvia
el aire del valle es más diáfano:
más blanco el humo de las chozas,
más azules los volcanes
y más claras las campanas.
Por el camino empedrado
un muchacho descalzo
va arriando unas vacas..
En las montañas azules, sombras más azules:
las sombras de sus relieves
o de las nubes.
(Y en el hilo del teléfono, el
pajarito rojo).
Sube el humo de las chozas
entre los maizales, y el de la ladrillera.
Hay una fábrica lejos, al pie de las montañas
con un humo muy alto.
Y por la planicie azulosa
el humo largo de un tren, y su silbido largo.
El ruido de los carros acelerándose
y de los autobuses en la carretera.
Y el tic tac del picapedrero
picando la piedra.
De este otro lado:
un camión pesado
subiendo una cuesta.
Vienen las cabras con sus campanitas
y queda tras ellas quieto en el aire
un tibio olor de cabras
y de leche de cabra.
Los pájaros están cantando
y en Santa María de Ahucatitlán
están tocando las campanas.
El sol poniente dora el Teposteco
Y pinta de rosa la nieve del Popo
―ice cream rosado―
como un cono de helado rosado.
Sale la luna detrás del Popocatépetl.
(Una luna tenue como una nube
y una nube sobre el Popocatépetl, color de nieve
y la nieve del Popocatépetl de color de luna).
Un tren pita lejos. Pita
en la noche. Pita triste
tres veces.
Es el viejo tren que va a México.
Parece el canto de un pájaro solitario
llamando a su pareja que no existe.
A lo lejos titilan las luces de Cuernavaca
y más lejos las de Cuautla, ya casi en el cielo,
pequeñitas y apiñadas como las Pléyades.
En el campo hay un radio cantando un corrido.
Los grillos enamorados cantan en el pasto,
cantan y se callan y vuelven a cantar.
¿Nunca duermen los grillos?
Y en el cielo brillan las estrellas enamoradas.
Las luciérnagas brillan en el pasto como Cuautla
y como Cuernavaca. Y también ellas se aman.
Como las estrellas y como yo
están ardiendo de amor.
|