Déjalos que coman de mi/ que me pudra entre sus dientes/
que sirva de alimento a esta banda de gusanos/ que se adherirán
a mi piel cuando por fin descanse.
¿Qué saben ellos de mí, salvo que soy un cuerpo?
Lina Zerón
Soy el mañana
del destino
que mi palma
marca
y en el cual creo
Soy el suspiro
que ilumina
la distancia
pero no el olvido
Soy el recuerdo
inconmensurable
de los ayeres
de mi abuela
mis padres y
mis maestros
Soy la evocación
de mis hogares
de mi patio/
mis llantos
y júbilos de niño
Soy la fuerza/
la pasión
y el silencio mismo
que se erige
como torre de agua
guarecida de fuego
y poblado de palabras
de noble descendencia
Soy la historia que
no puede ser encontrada/
la irrupción de un alma
que se evapora sofocante
Soy la espera solitaria
trasnochada
que anda
en el encuentro de sí misma
Soy el escalofrío
que busca la ventana
de un corazón sincero/
soy lo que en apariencia
se encubre en la
mente-enjambre
de un corazón exiliado
Soy el verano/
la primavera
el verano
y el otoño
al mismo tiempo/
mi nombre
el epitafio
en la lapida
de un bosque
CUANDO EL SOL
cae entre nuestros labios
y la luna
apacigua nuestras
tempestades
Cuando
imperturbable
trazo ensombrecido
se vuelven
tus ojos
(Justo antes de que
el péndulo se agite
con el hilo de seda
de una araña)
cuando me permites
perderme en este
frenesí exhumado/
solo entonces/
sólo después de esto
en las postrimerías
de tales minutos
valdría la pena morir
CADUCIFOLIO
Cuando estoy solo
soy como un alerce
Y cuando busco,
como un roble
Cuando quiero que me vean
Soy baniano
Arce de azúcar soy
si quiero estar en sintonía
con el otoño
Cuando quiero alejar a los otros
Ginkgo soy
Pero no cabe duda/
abedul junto al agua
la mayor parte del tiempo
elijo ser
ANIDO AFANES
tristezas atrapadas
en este corazón peregrino/
mi plexo quebradizo
en el fluido de la piedra
se esparce con calma
cuando tu ausencia
g
o
t
e
a
Cae desintegrándose
y multiplicado
universos en los charcos
El agua
incandescente/
desgarra incansable
mi desamor
Es cuando mis ojos
mi garganta
mi corazón
mis pulmones
mi hígado
mis manos
y mis piernas
me duelen/
y por momentos/
casi se endurecen
MI SOMBRA I
siempre contesta
en un diálogo mudo/
así se lo lleva todo/
hasta las desesperaciones
de mi padre
MI SOMBRA II
abre las ventanas y tira
de las ramas del naranjo/
así pasan sus años
mientras las
luciérnagas la siguen/
nadando entre la lluvia
JUGAR CON LAS PALABRAS
es como ron-car
con cu-beta en ma-no
así inter-actúan
las voca-les
con-las conso-nan-tes
los son-idos
con las pal-abras/
mi escri-tu-ra
con tu lectu-ra
MI FUERZA
se anuda/
se extiende/
regresa
se dilata
encoge/
salta
grita
balbucea
corre
descansa
nada
vuela
y a veces/
sólo a veces
canta
finalmente/
se
oculta
se condensa
oscurece
y se
a c u r r u c a
ABRIRÉ UNA HERIDA
en el espacio/
retozando
mientras
las estrellas
danzan
Y con el soplo
de horus
y el mío
revolveré
el sonido
de las palabras
haciendo/
por fin/
polifonías
las verdades
Nadie es mejor poeta que el tiempo.
Esther Figuera
CUANDO MI INSOMNIO SE PUEBLA
la columna de humo se erige
con el resuello de mi aliento
y las frases de aromas
que pronuncio
hacen cerrar los ojos
Mi deletreo
duerme al insomnio
y hace que los lugares
se llenen de noche
bajo la luna
de este inmenso desierto
HOY
mis lágrimas
se atrevieron
a elevarse/
se fusionaron
con las aves
cuando una hoja
se la llevaba el aire
después
prorrumpieron
las flores blancas
y ya era
demasiado tarde
TU SOMBRA PÁLIDA ENMUDECE
a mis ángeles
sangrando los matices
de mis silencios/
pero aún así
escucho el resuello de las almendras
siento la plegaria de este gran tronco
y capto la luz que absorben todas mis hojas
haré que mi condena se vuelva llanura
y mi angustia su arroyo
EL SUEÑO DE MI ABUELA
Mi abuela me dijo
en un sueño
que después
de leer un buen libro
las hojas pesan entre
nuestras manos/
y que los
dedos son
como enanitos
desmayados
que amilanados
de tal peso/
se sumergen
en un
recóndito
letargo
subterráneo
Para Igadalías
CUANDO LOS TIBIOS DEDOS
del arco iris
intermitentemente
agobien tu sentido
y logren cerrar tus párpados/
las piedras suspirarán
y los árboles despertarán
con sus propios ronquidos/
esto sólo lo percibirás
después de sincronizar
el movimiento
cíclico del universo
con el místico silencio
del latido de mi corazón
DESEO
escuchar el aliento de las piedras/
sus oraciones temblorosas
Deseo
que mis penas
se vuelvan campos
y que transmuten los
andamios de lo imperfecto
Deseo
un invierno
que derrita mi ser
en el idilio de un vacío
Deseo
que mi sombra pálida
enmudezca mis demonios
y que mis lágrimas
se transformen en flores blancas. |