TODOS LOS SENTIDOS EN UN POEMA
La poesía de Lina Zerón es un espacio doliente y gozoso donde los cuerpos entrelazados por el amor intenso, ardiente y voluptuoso, se estremecen y convulsionan con frenesí dramático.
Las huellas de un devenir aciago, que irrumpe silenciando las voces del intelecto, se imprimen en la conciencia de un hablante que es más bien una gimiente, una suplicante, una acosada y trémula orfebre de las sutilezas y regodeos de la carne y la siquis en los vericuetos de la pasión.
Arrolladora es la complicidad de estos cuerpos, en los poemas que surgen como imprecaciones melodiosas, impulsadas por el furor de un deseo que lo exige todo: anhelo, consumación, saciedad.
Y el abandono, el desgarramiento, la otra cara, amarga, emerge, de la dulcísima vivencia única, irrepetible y múltiple.
Múltiple y lujuriosa lengua de esta mujer, que se sabe muchas, en la unidad palpitante de su deseo: una palabra como un cuerpo desnudo, trasgresión y sumisión en el acto del amor vivido como estrategia existencial, para no sucumbir ante el fárrago alucinante de una realidad que puede excluirla, absorberla o tergiversarla.
Lina Zerón canta de la intimidad convulsa de la mujer latinoamericana en su destino común, destino germinado en lo cotidiano de un marco social establecido por intereses, sentidos y propuestas, casi enteramente ajenas a las pulsiones y apetitos de esta ferocidad primigenia que late en el alma de las poetas.
Es por esto que la música salvaje, interpretada por este piano completamente real, se impregna en la piel de los cuerpos, amantes o no, que ensueñan los espacios del deseo como ardorosas y delicuescentes cimas para conjurar la mezquindad del mundo en un rito poético sin fronteras culturales
Lenguaje común de la fémina, virgen y fiera mancillada y purificada, estos devenires palpitantes hablan al corazón humano como antiguos cantos rebeldes y amantes, en los cuales se pierde el sentido de lo transitorio, para aprehender, en un énfasis conmovedor, la ternura y la locura que nos permiten todavía ejercer la libertad de nuestro deseo.
La poesía de hoy es Lina Zerón, la voz que enuncia, promueve y ostenta el valor de una integridad total, a la hora de exhibir la desgarradura y a la vez la enorme fiesta celebrada por el verbo.
Paz Molina, Presidenta de la Sociedad de Escritores de Chile, poeta y docente. Julio 2003. Santiago de Chile.
|