Presentación del libro Ciudades donde te nombro
por Francisco Javier Estrada.

Vivo en un país tan grande que todo queda lejos,
la educación,
la comida,
la vivienda.
Tan extenso es mi país
que la justicia no alcanza para todos.
Lina Zerón

Recuerdo que en algún libro leía que para buscar a los poetas, era necesario agruparlos para leerlos y comprenderlos mejor, pues existen aquellos poetas para quienes el poema es una vivencia peregrina en busca de una revelación anterior a la escritura, que puede ser la infancia, la memoria o la forma que estas toman a través de la naturaleza.  Lina Zerón, como un peregrino nos lleva con sus imágenes poéticas a distintas ciudades, unas le recuerdan a los grandes pintores y poetas, pero en otras, su fe parece desfallecer.

Los poetas para quienes la poesía es un espejo donde la historia debate sus cuitas, no necesariamente políticas, sino también trágicas o irónicas, y verbal, que pretende atrapar el mundo al vuelo y plasmarlo como una situación interna del lenguaje.

Este caso, creo yo, es en  el que encontramos este libro escrito por Lina Zerón y que esta dividido en cuatro partes: Derroche de cielos taciturnos, En el clamor del silencio, Donde se ha perdido la inocencia y Donde el vino se escancia, cada una de estas partes, nos muestra distintas tonalidades como si de las estaciones del año se tratara.

Al iniciar la lectura, en las primeras páginas, nos encontramos con un verso: Por eso me niego a acompañar a Dante y Virgilio al quinto infierno para no complacer a la muerte cuando te hayas ido de esta ciudad prostituida de vivos muertos.

Desde el inicio de la lectura, se puede sentir el dolor por la vida, esa que pasa sin darnos cuenta, cargada de tedio y de lo cotidiano en las grandes ciudades. Como nos lo muestra en el siguiente verso: A veces el amor calla como oxidada llave/ de apolillado candado en esta ciudad/ se dona en pequeños sorbos cotidianos / o se esconde tras la espalda de los leones que la cuidan…

Lee un libro como este, en estos tiempos donde el pragmatismo predomina tanto en las ideas como en los sentimientos, y donde Lina Zerón nos muestra la realidad interna del ser humano que habita las ciudades como mudos testigos del desencanto y desesperanza por la vida, donde las calles de la ciudad parecen hablar, sentir, sufrir en el paso inexorable del tiempo, y donde Lina les da voz para expresar sus angustias.

Ante la historia, el poeta es testigo y soñador, si, ese soñador que en todo momento todos y cada uno de nosotros hemos sido, pues que sería de este mundo sin los sueños: Uncida a ti como fecundo sueño, / invento un corazón de simples sombras / y te hundo en el abismo de mi tierra primigenia.

Su ideología respecto al país del norte, también le hace hablar sobre su ciudad, la que le vio nacer, a la que defiende y por la que sufre, sin embargo esta ciudad podría ser también otra donde hayan pisado su zapatos, una del caribe, según nos confiesa: Por estas calles habitadas de frustración camino, / el desánimo del viento agobia mis pasos, / voy contando los botes de basura rodeada de basura / Las costillas de los niños jugando entre ruinas. Los hombres pretenden reanimar su fe muerta, / tan muerta como la libre expresión, / tan muerta como mi muerto anhelo / que también en la basura busca tus promesas de amor.

En este poemario existe el sonido o musicalidad de un verso, que logra contribuir a la belleza de éste, pero de nada serviría su musicalidad si ignoramos el significado de las palabras de Lina.

Ciudades donde te nombro, es una obra de madurez de la poeta, la misma que recorre el mundo con un entusiasmo que a la vez es audacia. Hay que ver su página en Internet, en ella los hombres y mujeres que le acompañan con su voz y amor por la poesía son extranjeros, que no sólo mexicanos o mexiquenses, pues Lina Zerón, es definitivamente una vez de América. Sus amigos así lo comprueban, hablo de Ernesto Cardenal, Raúl Zurita, Otto-Raúl González, Aitana Alberti, William Agudelo, Félix Suárez, las hermanos Trejo-Sirvent, Fernando Luis Pérez Posa y tantos más. Es su poesía, aunada a sus relaciones  la puerta magnífica para que sus libros estén traducidos a distintos idiomas como el francés, inglés, alemán, portugués, catalán, ruso y otros.

No es de ninguna manera la poeta que se ha hecho en los reductos de la secta o los grupúsculos que no dejan volar las palabras, que no se reconocen en otras voces que luchan por la libertad, es decir cuánto aman la vida, como les apasiona ser besados o besar al ser amado. Lina Zerón es una mujer de su tiempo, es un espejo de lo que a la mujer le llena de emoción, de llanto, de rabia, de nostalgia y ternura.

Ahora que estoy con ella me viene de recordar su libro Desierta inmensidad salvaje, el mismo que editado hace más de un año medio, por Cuadernillos mexiquenses, nos trajo uno de sus poemas favoritos: La Casa. Llegó el momento de partir el hogar en dos. / Bien: comencemos por los rincones donde las arañas / tejieron también su historia. / Hablemos de los muros y sus cuadros. / ¿Cuál eliges? / ¿El del día de la boda, / el retrato de la niña / o el de vacaciones en verano?. Poema que nos cruza a todos los que viviendo en pareja sabemos de las crisis entre dos, de los momentos en que lo que hemos forjado, creado, construido, hoy debe de dividirse con ese sentido de los grandes espíritus: con la civilidad de lo humano. Cosa que muy rara vez se ve, pues los divorcios son batallas campales que muy pocas veces dan muestra de ser separación de dos partes que se preguntan con la frialdad suficiente: ¿Qué te toda a ti, qué me toca a mi?...

Amante de la palabra y amante, apasionada hasta la última gota de la vida. Es Lina Zerón, un ejemplo que admiramos porque come, bebe, sueña poesía las 24 horas del día.  Se le ve así en cada encuentro, sea este de muchos poetas o de una pequeña reunión, donde el tema no puede ser otro que el de las letras, de las palabras que se unen como un collar de diamantes que deslumbran.

Por eso es que además de ser una excelente poeta mexicana, es además una excelente editora de libros de poesía, así lo hace a través de su editorial “Linajes Editores”, y con esta organización de publicaciones es que ha sabido forjar nuevas voces en el mundo hispanoamericano. Por eso es que nos hace conocer a sus amigos y amigas de aquí y de allá de sentir que apenas comienza su eterno peregrinar a tan joven edad. Pues debo recordar aquí, en este Museo de la Estampa, de la Ciudad de Toluca, México, que sus amores y amigas lo son en primer lugar Dolores Castro y después Thelma Nava, dos de las mejores poetas mas importantes del siglo XX mexicano. En esta escuela femenina ha forjado sus libros Lina Zerón, y por ello escuchar de viva voz sus lecturas es hundirse en la vorágine de la creación poética, ese fenómeno creativo que sólo se da en los verdaderos poetas: de esa madera es la escritora de Ciudades donde te nombro.

Felicidades Lina Zerón, y que en esta ciudad de Toluca, que ya no es tan fría, sigas viniendo a encontrarnos con tus poemas y tus libros de autora y de autores a los que promueves –ojalá pronto te acompañemos en esa labor de difusión maravillosa que significa aparecer en editoriales distintas- con esa pasión que te hace beber poesía y difundir a los poetas.

Ese es el sendero por el que deseamos transcurrir todos los días de quienes deseamos seguir tu ejemplo: escribiendo y leyendo todos los días, tratando de entrar al mundo de la poesía, que siendo tan mágico convierte al poeta en el chamán del alma humana.

Toluca, México;
Museo de la Estampa,
28 de febrero de 2007


 

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