Lina Zerón y la poesía

Otto-Raúl González

Hay almas distintas en el mundo

como día y noche son opuestos

unas son dueñas de esplendor rotundo

y otras de sombras manifiestas.

hay almas, almas de cristal fecundo

y almas foscas cual máscaras funestas.

almas que brillan más que las estrellas:

la de Lina Zerón es una de ellas.

Y digo esto porque Lina Zerón es una poetisa intensa e inmensa, una mujer poeta de muy altos relieves que ha empezado a florecer en los principios del siglo XXI. Para darse cuenta de ello, basta con ojear o muy en serio leer su antología, selección de poesía dice ella, que lleva el título de Los colores del tiempo. Sin embargo el concepto que ella tiene del siglo XXI es precisamente el poema que así se llama.

Siglo XXI

¿A qué cielo iremos a parar

cuando harta de tanta sangre

bulímica, la Tierra nos escupa?

¿A qué infierno llegaremos

cuando esta sociedad nos estrangule

y sólo queden ratas

sobre la Tierra extenuada de egoísmo?

¿Bajo qué noche podremos escondernos

donde las estrellas no estén sucias

por tanta sangre derramada?

Bajo una sintética luna rodeada de negro,

ahí tal vez volvamos a encontrarnos.

Me es grato y honroso afirmar que la poetisa mexicana Lina Zerón tiene amigos y admiradores en todo el mundo. Antes de seguir adelante quiero referirme a tres joyas literarias que encontré en este maravilloso libro. Al parecer son finales de carta. La primera dice: “También te envío un ramo de iguanas y tres metros de miedo”. La segunda: “A veces viajo hasta las estrellas y vuelvo, siempre vuelvo, con un brillo en las alas”. Y la tercera : “Te dejo este beso profundo para que te arrope el alma”.

Páginas adentro de Los colores del tiempo , me encontré con un poema definitorio sobre el momento que vivimos y que transcribo en seguida:

Un gran país

Vivo en un país tan grande que todo queda lejos

La educación,

La comida,

La vivienda.

Tan extenso es mi país

que la justicia no alcanza para todos.

Pero Lina Zerón es una viajera incansable. Yo me la he encontrado en diversas ciudades de la Tierra y de otros planetas. El más reciente encuentro, en febrero de este año, 2005, fue en Granada, Nicaragua, el país donde nació el “Pararrayos celeste” de Rubén Darío. Sin embargo Lina nunca ha olvidado esta sabias palabras de Rilke: “Los poemas no son como la gente imagina, siempre sentimientos, son experiencias. Para escribir un solo poema, uno debe ver muchas ciudades y gente y cosas, uno debe conocer animales y el vuelo de los pájaros y los gestos que las flores hacen al abrirse en la mañana”.

Si a mediados del siglo antepasado Percy B. Shelley estableció que la poesía es una espada fulmínea que consume la vaina que pretende encerrarla, el poeta Milan Kundera cala más hondo: “La poesía lírica es un territorio en el que cualquier afirmación se hace verdad”.

Dije ya que Lina es una poetisa intensa e inmensa. Esto significa que su poesía es profunda y única, y, a la vez, abarca los temas clásicos de la misma. Nadie como ella para descifrar el amor (si es que éste necesita ser descifrado) y envolverse en su propio fuego. Define con belleza especial los misteriosos caminos del amor y del desamor. Y lo hace como mujer cual debe ser y es que su dominio del lenguaje le otorgas originalidad a sus poemas.

Elaine Showalter, de la Universidad de Princetown, en su obra Literatura de ellas, establece estas categorías en la poesía escrita por mujeres: primera, las que imitan los modos dominantes generalmente masculinos; segunda, las feministas que protestan contra la hegemonía de los hombres y, tercera, las que escriben con plena conciencia de sí mismas como mujeres y buscan su identidad y sus valores fuera de la manera de escribir heredada. En este tercer espacio podemos situar a Lina Zerón, precedida por las sudamericanas Juana de Ibarborou, Delmira Agustini y Alfonsina Storni, quienes se hicieron famosas a principios del siglo pasado

Muy conocida es la carta que a Juana de Ibarborou le escribió don Miguel de Unamuno después de leer su poesía y en donde le dice: “Usted se desnuda el alma. Lo cual es más difícil que desnudarse el cuerpo”. Conozcamos ahora el alma desnuda de Lina Zerón.

Si los poetas cantan con gran entusiasmo la belleza física de las mujeres, justo y natural es que las poetisas entonen sus contra cantos a la beldad física masculina. La palpitante poesía de Lina Zerón es fecunda en este campo. Se suceden vertiginosamente los ejemplos pues su imaginación es sobrecogedora. Todos sabemos y conocemos la importancia que tiene la imaginación en todas las artes. Y es precisamente la imaginación la que asume una importancia de primera magnitud en la poesía toda de la autora.

El versolibrismo de Lina, es prodigioso; toda su obra está cuajada en ágiles poemas escritos en verso libre. Bien sabe ella que esa libertad solo atañe a la rima porque en cuanto a musicalidad, ritmo y cadencia se refiere, los hace sonar y resonar en sus versos.

Pero es justo reconocer que aparte de que el amor y todos sus incendios son la parte esencial de su poesía, también hay en el poemario varios fogonazos de humanismo que demuestran que también es grande su pasión por un mundo mejor.

Otto-Raúl, poeta, narrador y ensayista, Guatemala- México julio, 2005

 

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