Mujer poesía
Conocí personas palabra, ciertas mujeres voz, un par sólo de mujeres abecedario. Aunque debo confesar, como poeta, que supe de una mujer poema con tardes en el pelo.
Hasta que conocí a Lina en un encuentro de escritores del que no recuerdo sino vinos rojos y moradas mariposas.
He aquí una mujer poesía, dije. Una diminuta gran mujer poesía. Y no me he equivocado.
Se trata de cierta conjunción vital entre la valentía y la ternura. La belleza de un equilibrio difícil de advertir en un mundo agitando sus desequilibrios.
Es la voz mujer que necesitamos en esta marcha llena de antorchas tras la utopía. Ella es esa voz mujer poesía, la que trae niños, lucha, sensualidad, fortaleza, la mansa obstinación de la palabra buscando la verdad.
Lo esencial: el corazón y sus oficios cotidianos, la gente, las cosas, ocupando con su corona el tiempo revelándose.
He aquí una mujer poesía.
Gabriel Impaglione
Luján, Argentina. Septiembre 2003
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