Presentación de la obra de Lina Zerón en  la Biblioteca central
de Santiago de Chile.


Jaime Hales.-           Buenas noches, muy contento de que podamos estar reunidos acá en este recinto tan hermoso, recibiendo a Lina Zerón, lo que pareció ser como una conversación en un momento en el lugar llamado "El péndulo" allá en México, nos veremos en Santiago; sí, dije, nos veremos en Santiago, yo pensé que no iba a ser cierto, conocí a Lina y conocí su obra y no por las burocráticas razones que me llevaron a México, yo he vivido dos años trabajando para el Estado Chileno, pero a ella la conocí a propósito de un gran amigo llamado Dantón Chelén, quien es una especie de chileno, una especie de altruista por la cultura, hace locuras, locuras que hace mucha gente por el mundo nada más, él ha armado un conglomerado de poetas, de escritores, y los tiene registrados en dos niveles, los que escriben en serio y publican, y se dedican y otros que son aficionados y que no pretenden salir de eso; entonces él tuvo la instancia para juntarlos, y hubo desayunos, ya me llegó la convocatoria del próximo que me la sigue mandando por correo electrónico, y son unos desayunos donde todos leemos, hablamos, conversamos y tiene una revista en la que escriben muchos, y a propósito de esa revista, de esos desayunos conocí a Lina, su obra.  La Pluma del Ganso, así se llama esta organización, y a partir de esta Pluma del Ganso bueno, nosotros fuimos pudiendo intercambiar mucho de nuestro trabajo poético y me di cuenta que estaba en presencia en verdad de una poetiza rebelde, una de las miles representantes de poesía de aquí y de allá; la escuché en una ocasión por la visita de varios poetas de Chile a México; Fondo de Cultura Económica organizó un encuentro de poetas, como es la mexicana, como es la chilena, y ese encuentro me permitió conocer mucho de la poesía de mujeres; quiero decir que, en mi opinión, aunque en realidad no soy un experto no; yo soy un luchador de la poesía y soy poeta; después de Rosario Castellanos, no había encontrado a nadie  que escribiera con esa fuerza hasta Lina Zerón, poeta del amor, no es poeta de todo, no es poeta de cualquier cosa, no es poeta de otra circunstancia, es poeta del amor, ése es su tema, ése es su gran tema y eso lo trasciende permanentemente; tiene poesía suave, tierna, erótica, fuerte, de distintos tipos, pero siempre su tema es el amor y es lo más grande que hay en este mundo; y pensando yo en la posibilidad de que ella algún día viniera a leer, porque los poetas chilenos son muy queridos allá y la mujer poeta chilena tiene mucho albergue; nuestra gran caudilla que estuvo un tiempo allá y que es, todavía hay niños mexicanos que creen que ella es mexicana, niños que van a la escuela y ellos dicen que es una poeta mexicana, y luego ahora lo entiendo que no, pero Gabriela Mistral, Gabriela tenía sus dudas, ella creía que era mexicana, lo dice en algunos de sus textos, cómo se siente tan cercana a México, a veces más que a mi Chile dice; las poetas chilenas de aquí son muy bienvenidas al encuentro de mujeres poetas que se hace en Oaxaca y en otros lugares, pero alrededor de Oaxaca, creo que la Casa del Arte es el Estado me parece, no sé, pero me da la impresión que en toda esa zona y a otros encuentros van muchas mujeres poetas chilenas allá con un resultado genial; con la disputa de recursos, con toda la especie del caso, pero finalmente llegan con su poesía de valor, entonces en esta hermandad poética, me pareció una brillante idea cuando ella me dice: mira, voy a América del Sur y podría pasar por Santiago, entonces voy a organizar esto para que un grupo de amigos, gente interesada en la cultura y en la poesía pudiera conocerla, pudiera verla; y ella tuviera la oportunidad de conocer nuestro país tan hermoso; esto fue una introducción para decir por qué nuestros hermanos le den la bienvenida acá, para agradecerle el hecho de su presencia, la cual le da mucho realce a este encuentro.  Quiero agradecer mucho también a Reynaldo a Paco Lira y a Paz Molina, por su inmediata y generosa disposición a participar en este evento.  Voy a leer algo, pero quiero decir que en medio de esta fiesta alegre para mí, muy alegre, me acaba de llegar una muy, muy dolorosa noticia, pero los poetas tenemos siempre un algo doloroso y trágico en todas las cosas, por lo tanto yo voy a aludir a ese dolor con un saludo, que tal vez va a ser alegre y así que me acaba de contar Ernesto Machado que una queridísima poeta colombiana, Mercedes Carranza, murió, y en mí ha provocado realmente un impacto y con ese impacto estoy participando en un gran evento de poesía que ella misma organizó en la Casa del Poeta Silva, José Asunción Silva y ahí me encontré con Raúl y con otros muchos poetas; quiero decir que ese dolor de esa muerte en realidad no opaca nuestra fiesta, yo creo que a los poetas hay que despedirlos gritando y alegres.


 

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