“Concierto a teatro abierto pleno de amigos unidos por la poesía”.
Alejandro Campos Oliver
“Versos del mundo”, (Poesía, Cuadernos del Financiero, 2005) es la reciente antología personal realizada por Lina Zerón. Confluyen en dicho libro, distintas corrientes que brindan un tajo luminoso para sentir y mirar con detenimiento, la poesía que se teje en el vertiginoso “aquí y ahora” que nos tocó vivir. Da cuenta de un notable y variado universo poético, que reúne a 90 poetas de casi 80 países del mundo.
Poesía que congregada, revela distantes y a la vez, cercanas realidades, ocasionando el encuentro de una rica y heterogenia expresión literaria.
En pleno siglo XXI cuando el caudal de aedas es cada vez más basto, y el caos poético pareciera ser signo de esta época, “Versos del mundo”, compilación de la poeta Lina Zerón, destaca por mostrarnos esa diversidad con que se asume el acto poético en diversas partes de nuestro mundo. Da cuenta de cómo se renueva el panorama lírico mundial inmediato dando respuesta a esta realidad, de forma plural y multilingüe. En estas páginas se reúnen voces de las más diversas tesituras. Es como un excepcional cristal para conocer la poesía inmediata de nuestro tiempo. Páginas que corroboran que, cuando la realidad exterior es transfigurada, desplegada en verdadero poema, aquí, en China, Zimbabwe, Transilvania, Martinica o Brasil la resonancias en el interior siempre se originan. En este sentido, creo que “Versos del mundo” nos asiste para la comprensión de la lírica mundial contemporánea.
La autora nos muestra que las posibilidades expresivas de lenguaje en nuestro mundo, pueden ser enormemente distintas, pero el sentimiento, puede ser de uno y de todos; no importando incluso, dónde se habite.
Dentro de este universo lírico mundial infinito, la selección de Lina Zerón, erige una visión panorámica, recopila diversas posibilidades estéticas, y más aún, de esa “otra literatura” que la mayoría de las veces se muda en silencio, marginación a orillas de la miopía de la literatura de poder con vocación de cenáculo. Éste, es oto rasgo que sobresale de “Versos del mundo”. Realizada en plena boga de “antologitis”, dicha selección, huye de la capilla o cofradía de la élite literaria. No satisface, ni justifica a cierta literatura del poder, ni los intereses comerciales que certifica el trabajo de las grandes editoras transnacionales.
Muestra así, un mapa de diversas tonalidades y relieves poéticos que nos sumergen en las aguas claras y relampagueantes del ritmo, la emoción y el logos.
La compiladora, que también tradujo algunos poemas, y quien conoce, además a todos los poetas que se dan cita en este libro que es “como un concierto en un teatro abierto lleno de amigos unidos por la poesía” parte del concepto de que, “antología y señal de caminos, son lo mismo”. Entiende que la antología debe ser más bien “un gusto del lector”, un deleite que siga los puntos de relevancia para develar, ante los propios ojos, el encantamiento lumínico de la poesía.
El criterio que normó la selección, -obviando la calidad-, partió de que fueran poetas vivos y con obra publicada. Cada poeta aquí presentado da una fugaz pincelada de su atmósfera inmediata, de su experiencia de vida y tránsito por este mundo. Es así, un puente que nos acerca a diversas latitudes. Diversas expresiones y sensibilidades conjugadas en un mismo libro.
Seguro que el lector encontrará gratos encuentros en el horizonte de su recuerdo. Por que en estos versos, está la vida, la guerra, más de seis secretos, muchas más ciudades, dos historias de muerte, otras más de angustia y de amor, y una larga hilera de trazos desconocidos que son como cajas aparentemente vacías, pero a la espera de innumerables pasos del lector, para que pueda elevarse verso tras verso.
Ungaretti entendía al poeta como: “Aquel que nos hace sentir que somos –por gracia del poema- una dócil fibra del universo”. En esta ocasión, “Versos del mundo” nos reitera que en efecto, el mundo está lleno de miradas fulgurantes, de realidades y sensaciones que no se han pronunciado, de sentimientos que arden y se renuevan es un ciclo constante. Y quien no siente lo que estos “otros” nos hacen sentir, es como aquel que mira hacia el cielo y no ve más que nubes.
Alejandro Campos Oliver. Director del suplemento cultural “Coordenadas de la Utopía” en el periódico el Regional del Sur. Director de la revista universitaria del ICE de la UAEM “El mosquito”. Editor de la Revista Literaria “Artes y Después”. Coordinador general del Festival Internacional de Revistas de Arte y Literatura de Perú y las Jornadas Internacionales de Arte y Literatura en Cuernavaca, México. Actualmente es miembro del equipo estatal de capacitación del programa de salas de lectura de Morelos y becario en el área de poesía del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes. |