Entrevista con William Agudelo, Colombia
Por Lina Zerón
Nacido el 14 de noviembre de 1942 en Bolombolo Antioquia, Colombia. Funda junto con Ernesto Cardenal la Comunidad de Ntra. Sra. de Solentiname – Nicaragua (1966) de la que forma parte hasta 1977. Trabaja como director de artes gráficas y como productor de grabaciones culturales en el Min. de Cultura de Nicaragua de 1980 a 1984. Trabaja con proyectos de reconstrucción y desarrollo de la Asociación para el Desarrollo de Solentiname (APDS) de 1985 a 1990. Dirige el Centro Cultural Coro de Ángeles en Managua desde 1990 hasta el año 2000. Actualmente se dedica a la poesía, a la talla en madera y al pirograbado en cuero. Libros: Nuestro lecho es de flores, Edit.
Joaquín Mortiz, Méx. 1970. El asalto a San Carlos, Edit. La Ocarina, Min. de Cultura
Managua, Nic. 1983. El ángel de San Judas, Fondo Editorial Asociación Noruega de escritores (ANE) y Centro Nicaragüense de Escritores(CNE), Managua 1997 Colaboración en revistas de poesía como :El Corno Emplumado, Zona Tórrida, Cormorán y Delfín, Nicarahuác y en suplementos literarios como La Prensa Literaria, El Nuevo Amanecer Cultural y el Suplemento Literario de El Colombiano.
William Agudelo, el poeta, el amigo y compañero inseparable de Ernesto Cardenal platica cómo se conocieron y fundaron Solentiname. “Conocí a Ernesto en el seminario de La Ceja (Colombia) a donde llegué en 1964. Por un amigo común él se enteró de que yo llevaba un diario y al acceder yo a su pedido de enseñárselo empezó una amistad que dura hasta la fecha. En ese momento él, por su espíritu generoso, se convirtió en mi maestro literario y, como ya yo había salido del seminario al estar seguro de que mi opción estaba al lado de una muchacha, Ernesto (quien ya tenía planeado fundar una comunidad contemplativa en un lugar apartado de Nicaragua) me propuso ayudarle en la fundación y yo acepté entusiasmado por acompañarlo en un proyecto cargado de aventura y belleza. Así pues, fui de los fundadores de la comunidad de Solentiname junto con Ernesto y otro ex seminarista colombiano. Después de un año en la comunidad que, efectivamente, fundamos yo, seguro de que quería casarme con la novia que había dejado esperándome en Colombia, regresé allá pero no sin antes plantearle a Ernesto la idea de regresar con mi mujer, que era maestra, a trabajar por los isleños y a vivir en cercana vecindad de los monjes y Ernesto, en un proyecto de mutua ayuda. Y así regresé a Solentiname, acompañado esta vez de Teresita para quedarnos hasta el fin de la comunidad y el principio del final de la dictadura de Somoza, cuando salimos rumbo al exilio con nuestros dos niños. Como esta comunidad era muy sui generis, porque era un proyecto de vida contemplativa para artistas, irradió grandemente en todo el mundo a pesar de su gran aislamiento. Había que invertir un par de días para llegar allí desde Granada embarcado en una de las lanchas de madera que hacían la travesía del Gran Lago de Nicaragua para llegar a San Carlos después de catorce horas de navegación, y después buscar un bote que lo llevara a uno hasta la isla de Mancarrón, donde estaba asentada la comunidad. Pues bien: Solentiname irradió e influyó en mucha de la gente joven de entonces en Nicaragua y en Latinoamérica y puede decirse que en ciertos aspectos esta comunidad fue precursora de muchas de las cosas que se quisieron hacer después en el proceso revolucionario sandinista”.
William Agudelo quien radica en Nicaragua desde hace más de 20 años, asiste a numerosos Encuentros de poetas, sobre éstos nos dice: “Estos Encuentros suelen ser ocasiones de felices y serios intercambios. Importante la lectura pero tanto o más que ella o por ella, importante compartir con el público y con los otros poetas. Y en este encuentro se dará la ocasión feliz de leer los mismos poemas para los niños en sus escuelas, en la mañana, y para sus maestros, sus padres y amigos en la tarde. Eso tendrá de especial este encuentro: que no habrá excluidos por el horario o el lugar o las convocatorias. Estupendo que maestros y alumnos conozcan los mismos poemas y tengan luego la ocasión de comentarlos, por eso estamos muy contentos tanto Cardenal como yo, porque es una iniciativa específica de los maestros que muestran su gran interés por la poesía. Que yo sepa, no ha habido antes un festival de poesía convocado por maestros, para el disfrute conjunto con sus alumnos y los padres de familia. Y un festival en grande, con grandes figuras de la poesía por lo que me he enterado”.
Sobre la poesía el poeta William Agudelo comenta que: “es un arte que hoy se ve remozado y en evolución y crecimiento constante, en corrientes diversas y con una paleta en la que si bien no están agotados los colores sí se muestra una variedad enorme”. Y agrega que él despertó a la poesía: “Medio desviadamente, en las clases de preceptiva de la secundaria, y con el ánimo de conquistar a una muchacha con sonetos perfectos. Para mí la poesía es, más bien, un llamado de atención a los sentimientos, a la expresión de lo inefable, a señalar las injusticias, a plantar el amor, a apuntalar la belleza, a ver el mundo con ojos de asombro y creo poco en la inspiración o nada, si por inspiración entendiéramos la chispa inicial, la idea gestora seguida de un terco trabajo diario para lograr estructuras fuertes cubiertas de filigrana”. Asegura el poeta que de niño fue un lector incansable, que leía de todo y a la vez sentía que el podía escribir, y por eso cuando le dieron las herramientas en la escuela comenzó a escribir y recordando lo que le sucedió a él, es que comprende que la niñez: “es la fuente de la que procede cada cosa que escribo, aunque los estímulos vengan ya en la edad madura. Hay una forma de percibir las cosas con inocencia y asombro, como los niños, que da color y claridad a tus percepciones de mayor. Nada iguala, en lo artístico, a esa primera visión de las cosas expresada felizmente. Los poetas que comenzaron conmigo o pertenecen a mi generación son: Elkin Restrepo, Darío Ruiz, Orlando Mora, Eduardo Escobar, Gonzalo Arango... Muy joven vine a Nicaragua de Colombia, a vivir una vida de aislamiento y por ello no fui muy activo en Colombia en cuanto a formar parte de un grupo de poetas. En Nicaragua Luis Rocha, Beltrán Morales, y otros”
Cada poeta tiene una forma distinta de verter la sustancia literaria y William Agudelo nos dice que a él: “Una observación, una idea vienen de repente y prefiguran el poema. Luego viene un trabajo lento y prolijo para completar y pulir hasta estar satisfecho con el producto y luego viene la publicación que no siempre es fácil aunque te diré que todos los países son buenos para difundir”.
Sobre los medios de comunicación como promotores de cultura opina: “Si se usaran más para ello que para alborotar el consumismo y la banalidad, estaría bien. Son una poderosa fuerza que no está lo suficientemente utilizada para este propósito. Otro gallo nos bailara. |