Entrevista con Otto-Raúl González por su nuevo libro
Vuelta al mundo en 80 poemas

Por Lina  Zerón

Otto-Raúl González (quien ha vivido en México desde 1944, cuando tenía solo 20 años) publica el poemario: Vuelta al mundo en 80 poemas. Otto-Raúl fue un importante líder estudiantil contra la tiranía del dictador Ubico, orillándolo al exilio en 1944 en México, donde ha desarrollado casi toda su basta obra.

LZ-¿Qué es para Otto-Raúl la poesía?
OR-La poesía es la diadema que corona la frente de la humanidad.
LZ-¿Desde cuando se dio cuenta de que era poeta?
OR-Desde que escribí mi primer poema a los ocho años de edad.
LZ-¿Recuerda ese primer poema?
OR-Sí. Decía:              Eran tres flores
                                   de un bello jardín
                                   que hablaban de amores
                                   a un joven jazmín.
            Las tres flores eran mis vecinas Rosita, Alicia y Carmela y yo era el “joven jazmín”.
LZ-¿Cómo surge el título del nuevo libro que está por salir y cuánto tiempo te llevó escribirlo?
OR-Vuelta al mundo en 80 poemas es el resultado de dos viajes por Europa contando que el primero se alargó hasta Asia y fue en 1952 y el que el segundo (hecho en 2004 para celebrar las bodas de oro con Haydée, mi mujer) incluyó a los países escandinavos.
LZ-¿Cómo se da el tránsito entre la poesía, el cuento y el ensayo en tu obra?
OR-Durante muchos años escribí solamente poesía, pero  un buen día me di cuenta de que era necesario ensayar la prosa y  me lancé por los caminos del cuento, la novela y el ensayo. Y así escribí la novela histórica Diario de Leona Vicario y tres más que narran la violencia  en Guatemala y que son El divino rostro, El magnicida o Licor de exilio y Kaibil.
LZ-¿Eres invitado constantemente a leer tu obra en diferentes Festivales de poesía?
OR-No tan constantemente como pareciera; sin embargo, en el 2004 fui invitado de honor en Costa Rica y este año se me invitó al festival Poético de granada, Nicaragua. En años anteriores se me ha invitado a otros festivales y encuentros de poetas en casi toda América Central, además en Caracas, en Guayaquil y en Madrid.
LZ-¿Has encontrado receptividad del público en estos actos poéticos?
OR-Desde luego que sí. Al principio yo leía muy mal mis poemas, pero en cierta ocasión el gran poeta Andrés Eloy Blanco, el de Píntame angelitos negros, me llamó la atención y tras darme unos cuantos consejos, aprendí a leerlos con mayor  propiedad.
LZ-Tus poemas han sido incluidos en muchas antologías, ¿no es así?
OR-Sí, en más de 25 y han sido traducidos al  francés (Claude Coufron), al inglés (John Oliver Simon), al sueco (Jaime Barios Carrillo), al ruso, al chino, al polaco y al checo.
LZ-¿Consideras que la herramienta de Internet funciona efectivamente para la difusión de la poesía, de tu poesía o qué opinas en general de internet como vehículo de difusión?
OR-Opino que internet es un perfecto elemento de difusión de la poesía o de la obra poética  porque en la actualidad se puede encontrar la obra de cualquier poeta que haya sido previamente expuesta o recogida en internet. Opino que es como una ventana abierta al mundo en donde el poeta (cualquier poeta) puede mostrar su obra pasada, presente y futura.
LZ-Has sido jurado en muchos certámenes de poesía, tanto en México como en otros países latinoamericanos,  ¿cuáles recuerdas con más cariño?
OR-Ser jurado en la Casa de las Américas en La Habana fue para mí un gran honor. Recuerdo que en el año de 1976 cuando fui allá con ese cargo, el premio lo obtuvo el  joven poeta argentino Jorge Bocannera, quien después de viajar a Cuba se instaló en México y aquí participó en un certamen para poetas jóvenes y volví a darle el primer premio porque, claro,  yo no sabía que era el mismo joven poeta en Cuba. Vivir para contarlo como dice Gabriel García Márquez. En Nicaragua este año en el festival de Granada volví a ver al poeta laureado  y él ni me saludó. En México he sido jurado en más de 30 certámenes de poesía, en algunos más en Guatemala y en Panamá y en este último país, además, una vez fui jurado de novela.
LZ-Recientemente presentaste tres libros en la Casa del Poeta: uno de poesía y dos de cuentos, ¿quieres hablarme de esos libros?
OR-Sí, Lina, con mucho gusto. Mi poemario Diez colores nuevos resulta ser el libro que yo más quiero pues lleva ya 35 ediciones y estoy preparando la número 36 y eso sin contar las ediciones clandestinas (que son las que a mí más me gustan) ni las que he visto reproducidas  a máquina mecánica y en computadora. Los otros son la segunda edición  de mis Cuentos de maestros-magos-brujitos y Sea breve en edición de mil ejemplares de la Editorial Praxis con una formidable portada  de José Luis Cuevas.
LZ-¿Qué más me puedes decir de los cuentos breves?
OR-Que, desde luego, es un nuevo género que está de moda en toda América Latina y no sé si en España también. En México tenemos muy buenos, excelentes representantes.
LZ-¿Cómo quiénes?
OR-como Rene Avilés Fabila, Roberto Bañuelos, Ignacio Trejo Fuentes, Lauro Zavala y otros.
LZ.- A pesar de todos los obstáculos con los que nos encontramos como el problema editorial ¿Vale la pena ser poeta?
OR- Si, se vive muy bien, por lo menos soñando mucho, somos grandes soñadores ¿no crees?