EL REPUNTE DE LA POESIA

Por Lina Zerón

Esta vez tuve la oportunidad de conversar con Luis García Montero, poeta español nacido en Granada, quien también vino invitado al VII Festival Internacional de Poesía que se hace en la Habana, Cuba, tanto como poeta como conferencista. Comenzó a publicar en los años ochenta y entre sus títulos se encuentran: Habitaciones separadas, Completamente viernes, El jardín extranjero, Las flores del fin y esto es lo que charlamos:

 

Trabajo como catedrático de literatura española en la universidad de Granada, estoy especializado en teoría poética contemporánea. He hecho la edición completa de las obras de Rafael Alberti de la Editorial Aguilar y he publicado algunos libros sobre Gustavo Adolfo Bécquer, sobre la teoría poética contemporánea y algunas cosas sobre Federico García Lorca, también  publiqué en Planeta una novela con un amigo poeta Felipe Benítez Reyes que fue escrita a cuatro manos, a la limón. 

 

Este año en España celebramos el centenario del nacimiento de Rafael Alberti y de Luis Cernuda que coincide además con el centenario de Nicolás Guillén y dentro del marco de este Festival se hace un homenaje a estos poetas. El Centro Cultural Español me ha invitado a participar en actos sobre Luis Cernuda y Aitana Alberti, como una de las responsables del Festival de la Habana me invitó a hablar sobre su padre que fue un poeta prácticamente autodidacta que se supo insertar en la época. Tenía un instinto para saber dónde estaba la tradición de si mismo, para elegir un maestro para madurarla. El poeta auténtico, sabio, sabe aprovechar el conocimiento de los otros y hacerlo suyo. Para mi Alberti fue el Peter Pan de la poesía. La palabra fue su territorio fijo en ese mundo donde vivía  que se movía y cambiaba.

 

¿Qué me puedes comentar sobre la poesía contemporánea en España?

 

Creo que la poesía esta viviendo un buen momento, es un género que tiene poca repercusión en el ámbito comercial, la narrativa se vende mucho más porque tiene más lectores, mueve más dinero en las editoriales y por lo tanto en los medios de comunicación pero aunque la poesía no tenga la repercusión que tiene la narrativa, creo que se está viviendo un momento muy interesante, sobre todo porque se publican buenos libros, hay quizá una sobre abundancia de colecciones, de premios, de ediciones especiales. En Españ, se publica mucho, pero a la vez creo que se esta creando un campo, que cuando se aclare un poco el viento va a dejar de manera significativa bastantes libros y bastantes nombres de poetas y además creo que se está volviendo a producir una cosa interesante que es la conexión de la poesía entre distintos países del mundo de lengua castellana.

 

Eventos como este de la Habana, como el de Rosario, el de Medellín, la labor que están haciendo en España, como Hiperión, que esta publicando mucha poesía latinoamericana y no sólo de los maestros sino de los más jóvenes y una institución como la Casa de América que pone ahora en marcha una revista que es de poesía, está muy atenta a todo lo que esta pasando en la literatura en lengua castellana y que invita a muchos escritores a España de Latinoamérica, yo creo que esto está haciendo posible que haya otra vez un diálogo que se perdió en la época de Nicolás Guillén, Rafael Alberti, Pablo Neruda.  Había un diálogo entre la poesía española y la hispanoamericana que se perdió por la dictadura de Franco y bueno, también por la desatención no ya entre América y España sino entre los distintos países americanos. Yo que estoy viajando mucho veo que lo que se hace en México no se conoce muy bien en Chile y lo que se hace en Chile no se conoce muy bien en Perú y así podríamos mencionar a todos los países y lo que se está viendo ahora es la posibilidad de un nuevo contacto y yo creo que eso va a ser muy fértil para la poesía.

 

¿Y tu opinión sobre la poesía de las mujeres, las mujeres escritoras en si?

 

Pues en la poesía creo que pasa exactamente lo mismo que en los otros sectores de la sociedad, afortunadamente nuestra cultura avanza hacia un abandono definitivo del machismo, eso significa que hay que seguir trabajando, poco a poco se está consiguiendo una democratización cultural  en la vida y eso significa que la mujer esta pasando a ocupar un papel mucho más significativo del que ha tenido hasta ahora. En la literatura española por ejemplo, la mujer tiene una presencia muy destacada, el machismo sigue funcionando pero por vericuetos que no son los tradicionales como por ejemplo ahora que todo el mundo se dio cuenta que había que apoyar a la literatura femenina pera sacarla del machismo, ahora es mucho más fácil publicar un primer libro cuando eres mujer que hombre porque los libros de ficción tienen muchas más lectoras que lectores y porque hay una discriminación positiva hacia la mujer que hacía falta, sin embargo, después a la hora de tomarse en serio lo que es la canonización de un escritor sigue, creo, habiendo problemas de machismo, por ejemplo, si una mujer escribe una novela con un protagonista femenino o con una voz claramente femenina, se dice que es literatura para mujeres y se le hace un subgénero, en cambio, si un hombre escribe una novela con protagonista masculino se dice que escribe para la literatura en general y hasta la fecha sigue funcionando ese mecanismo y a mi me molesta eso, que se cree un subgénero y en verdad hay buena literatura o mala sea hombre o mujer pero están cambiando las cosas porque cada día hay más mujeres médicas y en la universidad y en todas las profesiones, por lo tanto cada vez habrá más mujeres que sean escritoras, afortunadamente no es tanto un fenómeno literario de elite sino que es un fenómeno social.

 

¿Algún consejo para los poetas nóbeles?

 

Yo creo que la poesía es sobre todo sinceridad con uno mismo, eso quiere decir que el poeta tiene que ser muy orgulloso pero no muy vanidoso, el poeta orgulloso es el que defiende su propia inocencia, su propia capacidad de admiración, su amor por los maestros, por la poesía y que cuando escriban, no olviden nunca ese deslumbramiento que tuvo con un libro de poesía en las manos.  Debe haber un acto de generosidad y admiración a lo que han escrito y después, te vaya bien o te vaya mal debes confiar en tu propia dirección y en tu propio gusto.  La vanidad es querer mucha repercusión social y el que esta más atento en la repercusión que tiene en los otros acaba traicionándose a él mismo, es el falso protagonista. Hay que leer mucho, escribir mucho y romper mucho y tener una conciencia crítica muy fuerte y yo creo que se puede perder la conciencia crítica tanto por exceso de fracaso como por exceso de éxito. Cuando uno escribe y no tiene la repercusión que un poeta necesita, no logra sentirse acompañado, se convierte en un rencoroso que no puede disfrutar de los demás y que carga sus palabras de soledad, de incomprensión, incomunicación y acaba creyéndose que él es un genio y que todo el mundo esta equivocado, otras veces el exceso de éxito también acaba la conciencia crítica y te hace creer que todo lo que escribes es bueno y eso me parece también peligrosísimo. Mantener la conciencia crítica es mantener esa relación adolescente con la literatura, tu capacidad de admiración y tu intento de emular a los que has admirado.