Entrevista con Nana Rodríguez Romero de Colombia
Por Lina Zerón
Nació en Tunja, Colombia, en 1956. Escritora y Editora. Sus poemas y minificciones han sido publicadas en varias antologías en Venezuela, Argentina, Uruguay, México y Colombia, en especial, la antología de cuentos y relatos de la literatura colombiana, del Fondo de Cultura Económica(2005). Becaria del Ministerio de Cultura de su país natal. Entre sus obras de poesía publicadas están: Hojas en mutación. (premio del Concejo Editorial de Autores Boyacenses) Permanencias ( Premio Especial de Poesía Ciudad de Chiquinquirá) Lucha con el ángel Antología de poesía (Universidad Nacional de Colombia) El bosque de los espejos El oro de Dionisios. Los libros de minificciones y cuento corto: La casa ciega y otras ficciones(Editorial Magisterio) El sabor del tiempo Efecto mariposa (beca de residencias artísticas en el Exterior) El libro de estudios literarios: Elementos para una teoría del minicuento. Actualmente es profesora de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
Naná Rodríguez, quien viene por segunda vez a México, éste año, invitada al Encuentro: Poetas del Mundo, Voces para la Educación, que se llevará a cabo del 22 al 26 de noviembre de éste año, opina que: “Los encuentros de poetas son importantes porque son un espacio posible para el intercambio cultural, conocer el estado de la producción poética en otros países, confrontar el trabajo personal, estrechar vínculos afectivos entre poetas, maestros, estudiantes y público en general, como en este caso, Poetas del mundo, Voces para la Educación. La diferencia con otros Encuentros a los que he asistido es que nos convoca un Sindicato, (y lo coordina la poeta Lina Zerón), que hasta el momento, es para mí una novedad, pues los sindicatos la mayoría de las veces se ocupan de otros asuntos muy lejanos a la poesía. Además, que esta convocatoria es alrededor de la educación, un aspecto definitivo para el desarrollo de la humanidad . Es de anotar, que el lugar de la poesía en la escuela, la mayoría de las veces se ve reducido a los manuales de historia de la literatura, corrientes y géneros impartidos en las clases de lenguaje, y el acercamiento más próximo es a través de las declamaciones que deben memorizar los /as estudiantes, por lo tanto se desfigura la imagen y la concepción de lo que es la poesía. Me parece significativo que en esta oportunidad tengamos la oportunidad de acercarnos al ámbito educativo no sólo con nuestros textos sino a partir de la conversación y el intercambio de experiencias como personas que también tenemos una profesión, una familia, un país, unas expectativas y unos sueños y una forma de aprender de los otros y por fortuna, el Estado de México ha asumido unas políticas culturales adecuadas y ha dado una mirada más amplia al sentido de lo político, que ojalá se extendiera a todos los países latinoamericanos”.
Naná Rodríguez, quien tiene un serio compromiso con la literatura y la poesía, enfatiza que: “En la poesía contemporánea hay diversidad de expresiones, visiones de mundo, estilos y estéticas. Existen tendencias minimalistas, con una depuración del lenguaje y una concentración de la poesía, como anotaba Italo Calvino. Pero también se nota aún la presencia de la retórica, la versificación y el fárrago. El intimismo sigue plagando los libros de poesía; el uso de la ironía y la intertextualidad como características estilísticas, la poesía narrativa; temas infaltables como el amor y su imposibilidad, el erotismo, el desarraigo, la guerra, la soledad en las ciudades, la historia y la cotidianidad, el apocalipsis y la muerte . Temáticas que dan testimonios de la época en que vivimos”.
Naná Rodríguez se inició en la escritura mediante la lectura. Por una predisposición y un gusto por la soledad y los bosques, en su época adolescente. Por un deseo de comunicar a través de las palabra escrita. Desde su época de estudiante de educación media sentía atracción por la literatura y la filosofía, que posteriormente se concretaron en la universidad y ahora como profesora en procesos de lectura , escritura y pedagogía en la universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
Para Naná, el papel de la poesía como vehículo para redimir: “Es algo relativo. Depende de la tierra en donde caiga esta semilla. Hay momentos en la vida en que la poesía no es suficiente, ahora recuerdo a Cernuda quien dice: “Me cansa esta vana tarea de las palabras”, pero también a Neruda al expresar: “Escribo no solamente para no morir, sino para ayudar a que otros vivan”. Además, es muy gratificante cuando te encuentras con un buen poema que es capaz de hacerte olvidar las miserias y te llena de vida y ganas de seguir adelante, sea desde la tragedia o desde la comedia”.
Naná Rodríguez no cree en la inspiración como tal, “no mucho”, dice: “creo en la sensibilidad, en las antenas que lleva uno en un momento determinado y son capaces de captar asombros, develar misterios, imágenes, verdades y claro, viene después la disciplina y el trabajo con el lenguaje, y sobre todo, creo yo, la pasión”.
“Los remanentes de la niñez afloran en la poesía de manera inconsciente y es cuando el asombro nos ilumina o nos habita, ahí somos niños. La infancia es ante todo el territorio de la inocencia y la curiosidad, de los juegos, y de las imágenes que se graban para toda la vida como una impronta e inciden de una manera muy fuerte a la hora de escribir. Los recuerdos que tengo de mí misma como niña, creo que no han cambiado mucho al reconocerme como adulta, en realidad uno no pierde la esencia, quizá cambian algunos valores, ideas, concepciones, actitudes y comportamientos”.
Naná comenzó a escribir sin pensar que algún día se convertiría en una prolífera autora, jamás pensó que sería poeta o cuentista o narradora: “las cosas se fueron presentando. Mi abuelo fue poeta y mi padre músico, también hay algo de eso”.
Sobre la forma en la que escribe o cómo es que elige la forma en ha de ser vertida la sustancia literaria, Naná Rodríguez opina: “Hace un tiempo escribí una poética sobre la escritura de cuentos, y allí contaba cómo nacen: la imagen es como un hilo que tiro de una madeja que está dentro de mí, que se ha ido ovillando con el tiempo, las vivencias, las lecturas, y un día sale, no sé cómo va a terminar, digamos que nace lo esencial, eso que tú llamas la sustancia, lo demás es borrador y técnica. Claro que en la factura de un libro ya hay que ser más racional para organizarlo, para que tenga unidad, para que permanezca el tono. Antes escribía sólo de noche, en la cama, ahora escribo a cualquier hora, cuando siento deseos y tengo algo que decir. También, antes escribía a mano, ahora escribo directamente en el computador, pero siento que se ha perdido ese encanto de los borradores y las libretas. Ahora, la escritura del cuento es diferente a la del poema y a la de la novela y el ensayo. Aunque puedo decir que ya se reconoce un estilo personal en cada uno de estos géneros, bueno eso lo dicen los otros, porque a veces uno como que no es conciente de esas cosas”.
Entre su obra poética, los libros que podría considerar sus favoritos son: “Sin duda, Lucha con el ángel, y El bosque de los espejos. También en mi trabajo narrativo, El sabor del tiempo, La casa ciega, Efecto mariposa. Estos libros me han abierto muchas puertas en el campo de la minificción a través de escritores, concursos, publicaciones, antologías en varios países y becas del Ministerio de Cultura de mi país. Precisamente ahora, acaban de salir dos volúmenes de cuentos y relatos colombianos a través de la historia de la literatura en Colombia que publicó el Fondo de Cultura Económica – mira, también la presencia de México en Colombia- cuya selección la hizo Luz Mery Giraldo, y fui seleccionada para estar allí como escritora de minicuento. También te cuento que mi trabajo narrativo ha sido reconocido en México por un especialista en la materia, Lauro Zavala, investigador y profesor de la UNAM, a través de la revista electrónica “El cuento en red” y otra revista muy conocida denominada “Ficticia”, también de México. Fíjate que este país es propicio para la difusión y el apoyo a los escritores”.
La escritora colombiana, consideras que México es un buen país para la difusión de la poesía, literatura en general, “por la gran cantidad de buenos escritores que tiene México, la industria editorial, los Encuentros, el intercambio cultural por medio de la embajada y las universidades, y la casa en la que se ha convertido este país para los escritores extranjeros, es admirable. Lo digo sobre todo por nuestros escritores colombianos, muchos de ellos han hecho su obra aquí. La labor que estás haciendo Lina Zerón, por ejemplo, con esto de los Encuentros es valiosa y significativa para Latinoamérica y para el mundo.
Respecto a qué tanto influyen los medios de comunicación como apoyo a la difusión de la cultura, agregué: “En la realidad, en mi país, Colombia, creo que muy poco, si hablamos de la televisión y los medios escritos, aunque la radio sí apoya la difusión de la cultura, pero no en la medida de lo esperado. La cultura nunca es noticia de primera plana, ni de titulares. Creo que otras son sus prioridades. Ahora, si lo hicieran, otra sería la historia, tendríamos más identidad con nuestros valores culturales, habría más reconocimiento y apoyo a las diversas expresiones que conforman lo que llamamos cultura, no solamente lo artístico; seguramente crecería la autoestima de las personas y se contribuiría a disminuir los índices de violencia e intolerancia. Seríamos mejores seres humanos”.
Para finalizar y como consejo a los futuros escritores, agregó: “Ante todo, que lea buena literatura, que revise lo que escribe, que no se apresure a publicar, que no se envilezca con la fama y el éxito, que tenga una mirada amplia y que no se escuche sólo a sí mismo”. |