Entrevista con Nancy Morejón

Por Lina Zerón

Nacida en La Habana en 1944 publicó tempranamente sus poemas en la Novísima poesía cubana (1962). Nancy Morejón, mujer que nació como poeta en los primeros años de la Revolución, es una escritora atenta a la realidad de su país, pero sobre todo a dos circunstancias que se han convertido en piezas claves de sus versos: la feminidad y la negritud. Recibió el premio Nacional de Literatura en el año de 2002.

 

L.Z. ¿Quién es Nancy Morejón, de dónde viene, cómo llegó a este mundo?

 

N.M.   Bueno, aunque mi nacimiento fue traumático mi infancia fue una infancia tranquila, sin muchos problemas de enfermedades ni mucho menos pero bueno, mi familia es una familia como muchas familias cubanas. Vengo de un origen muy humilde, mi familia atravesó el síndrome de la esclavitud, que es una historia muy desgarradora y muy fuerte, esa infancia estuvo hasta cierto tiempo muy matizada por el cariño de mi madre, porque como al nacer así tan desvalida, pues ella me trató de que yo existiera; entonces en mi casa mi padre y mi madre eran personas muy vinculadas, eran sindicalistas; mi padre era en un principio marinero, viajó mucho por Estados Unidos, por Europa en tiempos de la guerra; cuando yo nací se estableció en La Habana, en el año 45, y después tuvo trabajos de estibador y mi mamá era modista. El gran objetivo de ellos era que mi educación fuera por encima de todo. El primer dinero que se sacaba en mi casa, siempre era para pagar una escuela, incluso privada. No tuve hermanos. Esa infancia sin embargo estuvo siempre muy matizada por esa pequeña biblioteca que tenía mi papá, que era la Biblioteca Lozada, la Editorial Lozada de Buenos Aires donde yo por primera vez leí a Guillén, porque como ellos estaban en la cuestión de los sindicatos, qué sé yo, conocían a Jesús Menéndez, otro gran mártir de la vida de los portuarios, de los marineros. Yo nací en un lugar con mucha conciencia de muchas cosas. Veía a mi papá leer y yo leía, incluso hay una novela de Miguelito Barnet que es la vida real, y cayó un personaje que es mi papá, que no se dice como tal, pero que es el hombre que siempre está leyendo y está siempre con un periódico en la mano. Mis primeras notas, mis primeros poemas son poemas de esa etapa, cosas que yo no podía hablar ni con mi mamá, ni con mi papá, entonces yo iba a un Diario que tenía y escribía cosas. De un ensayo que hice para la escuela, la maestra me pregunta si yo escribo algo más y le digo que solo tengo el diario, me dice, anda, tráeme el Diario. A los dos o tres días, cuando volvió a la clase, dice: aquí hay poemas, tú no lo sabes pero aquí tú escribes poemas y de esa libreta son los primeros poemas que están en "Mutismos", que es un libro que yo publico en el año 62, Ediciones El Puente, que todo mundo conoce.

 

L.Z.- ¿cómo viviste la  transición de la revolución?

 

N.M.- Cuando la revolución triunfa, yo tengo 14 años; hasta agosto no cumplo los 15, así que yo estaba formándome, por el trabajo de mi padre yo sabía todas esas cosas: que si bajaban los barbudos, que si había que comprarle un brillante porque ya estaba cerquita; imagínate en Santiago, que el Ché, que hay un argentino, la gente, la cosa popular, que ya estaban en Santa Clara. Un 31 de diciembre Batista se fue y sé que mi padre salió a tomar la quinta estación, yo estaba en el instituto muy vinculada en las cosas estudiantiles, porque ahí estaba una organización estudiantil muy bonita, muy bella, que lograron una gran historia en la ciudad de Cuba en el mundo clandestino que fue el 13 de marzo, y nosotros en el instituto éramos activos, teníamos lemas, hacíamos cosas. En esa época los estudiantes hicieron huelga, no teníamos clases, fueron años bastante complicados. En el 62, en el 61 alfabetizo yo y trato de recuperarme en el aprendizaje del idioma francés para poder entrar a la universidad, en febrero, va a ser el día 14 que entré a la universidad en el año 62, entramos a la universidad por primera vez, gratuitamente. Del 62 al 66 hice una vida estudiantil bien fuerte, dedicada a la cosa francófona pero muy arrimada hacia la visión del tercer mundo; ¿por qué?, porque el Che Guevara hizo publicar en La Habana, el libro: "Los condenados de la tierra", y descubrí el poema de "Meceser" y ahí entré yo a todo el mundo caribeño me entiendes, por el vínculo que el mundo francófono, el mundo colonial, tenía con las Antillas y así fui armando las cosas.

 

LZ.-     Y tu relación como escritora en Cuba, con respecto a tus otros compañeros escritores, cómo era, ¿sufriste algún  ninguneo o discriminación?

 

N.M.- Sí, el canon femenino, nosotras, Georgina Herrera y yo éramos jóvenes; es decir, aunque estaba el canon de Gertrudis Gómez de Avellaneda, como Gertrudis Gómez de Avellaneda en el XIX, una Avellaneda apreciada por Martí, que dio incluso un elogio de doña Gertrudis que al mismo tiempo implicaba el mundo contemporáneo que nos forjamos hoy, que es mucho hombre esta mujer, dijo él y siempre estaba la polémica de que si era española o si era cubana, y los españoles nunca han renunciado a doña Gertrudis Gómez de Avellaneda; después está bueno, Luisa Pérez de Zambrana, la propia Juana Burrero que son grandes poetizas del siglo XIX; en el XX ya luce Dulce María Loinaz, Rafaela Chacón Nardi, Fina García; en fin, Milta Aguirre, María Villalbuceta, incluso mujeres que como la María Villalbuceta que estuvo muy en la vida revolucionaria de la universidad son nombres que no se conocen, pero son poetizas importantes. Tengo muchas cosas en común con la generación que me precedió. Viví un mundo literario en donde pude ser contemporánea de Alero, de Nicolás, de Lezama, siendo tan, tan joven, pero era la gente con la que yo me movía; yo ahora te quiero contar por ejemplo, Richard trajo "Su flauta" que es el libro mío, que más recepción ha tenido en el año 67, ese libro, el jurado de ese libro ya es un premio, aunque no haya obtenido el primer lugar, fue una primera mención; eran Nicolás, Lezama, Roque Dalto, Yani Rizos, Jaime Augusto Shell, Oliva y José Agustín Goytisolo; ¿te imaginas?, Regino Pedroso figúrate, yo estaba en la Sierra Cristal porque nos estábamos graduando de la universidad, fue un momento de verdad maravilloso porque estando ahí, me llevo yo esa mención, una primera mención en medio, y dónde estaba yo; era muy difícil llegar ahí porque ya estábamos en la sierra, sierra intrincada; acampábamos y hacíamos todos los movimientos de los guerrilleros, así que nos movíamos de noche y no de día y entonces nadie pudo dar conmigo, yo no pude irme para La Habana a recoger el premio, fue mi mamá. Yo entré muy temprano a la vida literaria y como hablaba tanto el inglés como el francés pues era muy útil para todos los foros internacionales que había.

 

 

LZ.-     ¿Cómo te ves en el futuro, próximo, 10 años, por ejemplo? supongo que habrá una transición en Cuba ahora que Fidel muera o cambie de gobierno, o algo, ¿Nancy va a seguir en Cuba?

 

NM.-   Sí, sí, yo creo, si no me botan; sí, ahí estaré escribiendo, haciendo mis garabatos, yo creo que ya a una edad tú no puedes cambios tan radicales, tienes que afirmar determinadas cosas que tú haces y que sabes hacer; yo no me podría meter a cosmonauta ahora, como no me podría meter a las matemáticas ni nada de eso, ni al boxeo, al deporte no me voy a meter, me pude haber metido de joven, y me escabullía porque no me gustaba.

 

LZ.-     ¿Cuál crees tú que sea tu compromiso como poeta?

 

NM.- Mira, en principio uno es un ser humano; entonces la poesía de uno no puede estar desvinculada de su experiencia personal, siempre la poesía es una reacción, yo creo que lo primero debe ser escribir bien, eso lo decía mucho Julio Cortázar, porque si tú no escribes bien, nada de lo que tú vayas a emitir o a decir convence, porque si es malo, aunque tengas las mejores causas, la mejor voluntad, no sirve, porque el auditorio, la audiencia te dice: “no entiendo”, no comprende, entonces yo tengo que escribir bien primero, después de escribir bien, que pueda probar que escribo bien, creo que tengo un compromiso con mi identidad, con la cultura de mi país, sin que me importe mucho los alcaldes que puedan estar de turno, eso es una cosa que va y viene, eso no, puedo tener más simpatía, menos simpatía, pero hay una cosa que es la cultura y la existencia real de un país naturalmente, el día que, en una confrontación tan dura como la que vivimos nosotros, amenazado el mundo, porque no es Cuba solamente, tú estás en uno de los primeros puestos de la fila, pero el mundo está amenazado en Medio Oriente, no tengo que hablarte de la guerra de Bagdad que repudio, repudio la guerra y repudio la guerra pero nosotros mañana si se desata, la primera administración que ha tenido Estados Unidos, yo creo que podemos estar amenazados, ahí me van a coger las bombas a mí, entonces yo tengo que defender, yo no puedo pensar en que primero, o que la bomba vaya a caer, o vaya a pasar una cosa, una confrontación bélica, yo voy a estar ahí, por lo tanto yo me tengo que defender como persona, y seguiré escribiendo mis poemas.

 

LZ.- ¿cómo crees que se va a dar la transición en Cuba?

 

NM.- ¿transición en Cuba?, puede haber, si, pero yo pienso más bien en una agresión que en una transición, porque en el mundo contemporáneo que estamos viviendo, que estamos viendo cómo matan niños como si nada en Irak, y vemos las cosas, por qué Cuba no va a ser, porque hubo manifestaciones, en Estados Unidos de la Florida, donde se decía: Bagdad, La Habana, o en Bagdad, La Habana; es decir, las mismas bombas que estaban cayendo en Bagdad, querían que cayeran en La Habana; imagínate, para nosotros es una cosa monstruosa ésa, quiere decir que yo pienso menos en una transición en momentos como estos, con una administración tan agresiva, como en muchas partes del mundo, no solamente con nosotros, no podemos pensar en una transición en una cosa, porque quién puede asegurar eso, en medio de una guerra, porque estamos en medio de una guerra; qué va a pensarse en una transición tranquila; ahora, que tiene que, hay transformaciones de la propia evolución del país, ya veremos qué va a pasar, eso no nos preocupa tanto, alguna, algo, alguien.

 

LZ.-     Tú sabes que todos los ojos del mundo están en esa transición, todo mundo está pensando qué va a pasar.

NM.- Yo no puedo futurizar nada, no tengo una bola mágica, sería muy irresponsable de mi parte decir algo así. Lo que pienso es que la coyuntura internacional que vivimos es tan dura, tan tensa que puede ser, lo que menos que puede ser quizá es una transición, porque la transición cómo fue en España, pam, pam, pam, pero en el caso nuestro, nosotros tenemos el bloqueo que no hay indicios de ningún tipo de que eso se va a, ni se afloja, no sé, bajo la administración de Clinton hubo cosas bien distendidas pero hoy en día cómo es tremendo, eso va cada vez más, entonces nosotros desde dentro no vemos esa transición, sino vemos, estamos esperando una cosa bien agresiva. Cuba está ahí, en la mira, estamos abroquelados, la palabra broquelada no me gusta, pero fue la que encontré en principio, hay una nación, un país, un pueblo ahí y yo lo que sí sé es que estamos dispuestos a sobrevivir, queremos sobrevivir, existir y vamos a tratar por todos los medios de defender nuestras conquistas, defender lo que hemos creado.

 

LZ.- ¿dignidad y orgullo?

 

NM.- Exactamente, eso es lo que está primero, no la ley tal, ni la estructura tal, ni este librito; o nos seguimos con el libro dos o con el libro tres; hay una urgencia de vida, hay una vida amenazada por la guerra, con una sicología fasistoide, yo recuerdo siempre que Guillén hablaba: y marcarte, y otra vez marcarte y marcarte y marcarte, ese otro es un niño de tetas al lado de Bush; eso yo lo digo y lo dice mucha gente, latinos que viven en Estados Unidos, ya lo han dicho aquí, lo han hablado y ya ves, se reeligió Bush, y cómo no se va a reelegir, si la primera vez fue un fraude, y pasó y no pasó nada, imagínate la segunda, con todas esas cosas, eso está bien asentado, un poco complicado.

 

LZ.- ¿qué opinas de la presencia actual de la mujer en la cultura por ejemplo?

 

NM.- Creo que ha ido creciendo e imponiéndose, y mira, pienso que los Festivales son muy importantes, ahora estoy contigo y con Claribel Alegría, entre dos muros, entre dos generaciones, estoy en el medio de estas dos generaciones. Actualmente en los festival ha habido una presencia de la mujer muy importante, de la escritura femenina, yo creo que es un gran avance, mira, desde dentro de las organizaciones, las mujeres hacen la logística, tal vez estén detrás de un organizador oficial hombre pero ellas lo gestan todo, y cada vez más, de lo mejor de la poesía que se escucha es la creada por mujeres, si, eso lo he visto en muchos festivales y ojalá sigamos abriendo brecha, que nuestra voz se escuche que no existan más barreras que brincar.