CHARLA CON NICOLÁS GUILLEN, NIETO

 Por Lina Zerón

En el marco del Festival Internacional de Poesía en la Habana Cuba donde fuimos invitados poetas de todas partes del mundo, como México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Uruguay, Brasil, Venezuela, Italia, España, Suiza, Suecia, Austria, Rumania, Eslovenia, Grecia y por supuesto varios poetas de Cuba.

 

Durante intensan jornadas de conferencias y poesía, tuve la oportunidad de charlar con el nieto del poeta cubano Nicolás Guillén, como el es matemático y no poeta, le pedí que me comentara lo que quisiera para luego terminar con dos preguntas que me surgieron y esto es lo que charlamos. Habló conmigo cerca de media hora en ese tono amable y cadencioso que los caracteriza:

 

Lina, yo soy Nicolás Hernández Guillén, soy matemático, profesor de la Universidad de la Habana, también presidente de la Asociación Nicolás Guillén, la coincidencia hace que Nicolás Guillén fuera mi abuelo. Me alegra mucho esta oportunidad de conversar contigo, creo que debería ser yo quien te entrevistara a ti y te preguntara que te parece el encuentro, si percibes alguna diferencia desde la última vez que estuviste en Cuba, qué te parece la gente aquí en este país, qué viniste a hacer, pero como eres tú quien me entrevistas, pues no se, tal vez te podría hablar del Centenario de Nicolás Guillén. 

 

Este año se cumplen cien años del nacimiento de Nicolás Guillén, importante poeta cubano, muy bien conocido en México también, México fue el primer país que el visitó, fue en 1937, invitado al Congreso de la Liga de Escritores y Artistas revolucionarios, estuvo ahí con otros cubanos, conoció a Octavio Paz y a otras figuras importantes de la intelectualidad mexicana y desde entonces quedó unido de algún modo a México.  Volvió a tu país en varias ocasiones e incluso, creo que fue uno de los primeros cubanos distinguidos con el Águila Azteca que se la impuso el entonces presidente Luis Echeverría Alvarez. En mi caso México también es una presencia importante ya que mi abuela es mexicana, se llamaba Rosa Portillo Mata.

 

 

El próximo mes de Julio del 14 al 17, en Cuba comenzarán los ciclos del Centenario, vendrán importantes autores, pensadores,  de varios países pero sobre todo para reflexionar sobre el mundo que cada día esta mas complejo. En la Habana habrá un conjunto de eventos festivos ya que el escenario de Nicolás Guillén para Cuba es una fiesta, habrá conciertos de las grandes agrupaciones de la música popular, de famosos salseros, música clásica y por su puesto habrá poesía donde espero tener un nutrido grupo de poetas cubanos y de otros países, a todos los que les interese la poesía e incluso otras ideas que quieran compartir.

  

Nicolás, platícame un momento muy feliz que recuerdes con tu abuelo:

 

Mis recuerdos más felices con mi abuelo son de cuando yo era niño, mi abuelo tenía una capacidad de ternura para los niños que no tenía para otras cosas, de manera que era una suerte de turno, para los niños de la familia era eso, como una suerte de turno cuando te tocaba el abuelo. Yo tuve la oportunidad de disfrutarlo cuando él regresó del exilio, al triunfo de la revolución y recuerdo por ejemplo que solíamos salir a pasear los sábados sobre tod, en la tarde, era un paseo que nos llevaba hasta el puerto, en ese entonces a mi abuelo le gustaba mucho ese sitio, es más tiene un poema que habla del mar, bajábamos por la calle Galeana que era donde estaba el centro comercial más importante de la ciudad, de ahí nos íbamos a ver a los vendedores de perros ambulantes, eso se daba frecuentemente en cuba pero especialmente en Galeana frente a una cadena de tiendas de Woolworth, siempre se ponían muchos vendedores de perros, perros corrientes que los vendedores trataban de vender como de raza para aumentarles el precio, y hasta trataban de engañarnos porque los machos siempre han sido más cotizados que las hembras y ahí estaba la complicación para ellos y cuando son pequeños, los vendedores con mucha habilidad, a las hembras, les cogían el pequeño rabito del animal y se lo ponían hacia delante entre las piernas como si fuera su genital masculino y siempre había algún tonto que compraba su hembrita creyendo que era macho. Nosotros no podíamos comprar porque mi abuela no permitía perros en casa para tristeza de los dos, de manera que por lo menos ahí jugábamos y los acariciábamos, perros con pulgas y todo pero finalmente teníamos un gran interés por ellos.

 

De ahí nos íbamos a comer a un restaurante cerca de la Plaza de Armas, en florida, no en floridita, ese es el lugar de Heminway para gente con dinero, nosotros éramos mucho más humildes. Mi abuelo pedía una sopa de pescado y luego una rueda de cherna, como el mero, y yo siempre comía camarones enchilados con arroz, luego venía el plato fuerte del paseo, mi abuelo me llevaba a ver los dibujos animados al cine que se llamaba Rex, el por lo general se dormía y yo a veces veía hasta dos tandas seguidas de caricaturas, ya después regresábamos a la casa.

 

De adulto tengo otros recuerdos de mi abuelo, era muy exigente con un,o desde el punto de vista intelectual, siempre le parecía insuficiente mi inquietud intelectual, yo creo que para él no era mucho que yo quisiera ser matemático y sentía que no me preocupaba de muchas cosas, pero en fin, de todas maneras le agradezco su interés

 

Yo escribí alguna vez poesía pero fue su juicio tan demoledor sobre lo que hacía que me quede sin deseo alguno de volver a escribir poesía y convencido de que no tenía talento para eso, me dediqué a las matemáticas, su juicio fue aplastante. De todas maneras mi abuelo a parte de exigente era una persona con la que podías platicar de todos los temas.

 

El trabajaba aquí, en este lugar donde estamos conversando. Solía visitarlo en las mañanas y charlar de lo que fuera, me leía un poema nuevo que tuviera, excepto los poemas de amor que de esos nunca me hablaba, no se si porque tuviera muchas musas o no lo sé, el me comentaba sus poemas sociales, o políticos o sobre la pureza pero los de amor, jamás, como si no existiera.

 

Le gustaba tomar vodka y a veces me compartía de su copa o me invitaba una. Tenía un refrigerador ahí en ese rincón, lo ponía a enfriar y le gustaba casi helad, eso tomábamos a las 12 del día y por ahí aprovechaba para mostrarme cuán eficiente era su secretaria, le pedía que buscara algún documento y ella siempre lo encontraba con mucha rapidez, siempre supuse que lo preparaban para  impresionarme.

 

Ahora Nicolás, háblame sobre un recuerdo triste:

 

Lo más triste fueron sus años terminales, fue una enfermedad muy larga, mi abuelo fue perdiendo poco a poco las facultades mentales y llegó el momento en que tenía aisladas zonas de conocimiento en medio de un mar de desconocimiento y recuerdo por ejemplo, en un día como este yo fue una de las últimas personas que lo vio con vida, fui a  verlo con mi hijo al hospital, estaba en el jardín en una silla de ruedas y una enfermera junto a él y estuve casi una hora intentando hablar con él, de establecer alguna forma de comunicación y prácticamente sin resultados, mi abuelo miraba a lo lejos el jardín, que era bastante grande en ese lugar, como esperando que alguien apareciera.

 

Tenía varias enfermedades, un parkinson, una arterosclerosis que lo llevó a un deterioro general de su organismo, después tuvo un proceso circulatorio en una pierna y se la amputaron. Fue muy dolorosa su enfermedad y bueno yo me quedé así, con esa idea de que mi abuelo miraba más allá de todo, del jardín. De ahí, regresé a casa que no era un viaje de más de 30 minutos, estaba sonando en ese momento el teléfono a casa de mi madre que es donde yo vivo y nos dieron la noticia de que mi abuelo acababa de fallecer, así que fui yo el último de la familia que lo vio vivo.

 

El velorio fue un acto público al que acudió mucho gente, incluso Claude Couffon, su primer traductor al francés vino desde París para hacer la escolta.

 

Y de la poesía qué opinas, como presidente de la Fundación Nicolás Guillén pero como matemático cuál es su punto de vista.

 

Mira, la poesía es prácticamente imposible definirla pero para mi puede ser una manera de ver la vida, puede ser una forma de avenencia con uno mismo. Hay poetas que disfruto especialmente, porque me gusta mucho la poesía, sobre todo los que tienen la capacidad de comunicar, los que escriben con palabras entendible, me cuesta trabajo aceptar como poesía la que es extremadamente hermética.  El ejercicio de descifrar la poesía me parece bien hasta un punto pero muchas veces los poetas no buscan comunicar que escriben para ellos mismos y un grupo cerrado de intelectuales, con un montón de misterios en su poesía y con la dificultad de ser entendidos y explicados hasta para ellos mismos y mira que las matemáticas tienen cosas bien abstractas y soy capaz de comprenderlas pero hay poetas que ni ellos mismos comprenden su poesía.

 

En este Festival de poesía a lo que voy a dedicarme es a disfrutar la poesía y la convivencia con todos los poetas ya que yo no tengo mucho que ver con la organización que corre a cargo de Alex Pausides y Aitana Alberti con el apoyo de varias instituciones y espero estar en México en mayo y ojalá tenga la posibilidad y mucho tiempo de estar con los mexicanos que tengo muchos amigos ahí y pues espero verte por allá. Gracias.