La labor  del maestro es crucial para desarrollar el amor por los libros 

Entrevista con Jorge Lara

Por Lina Zerón

Nació en Mérida, Yuc., México. 1960. Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Yucatán; licenciado en Español. Miembro del Centro Yucateco de Escritores, Asociación Civil. Escribe poesía, cuento, ensayo, traducción y crítica de artes y letras. Editor, también ejerce el periodismo cultural y de opinión. Su trabajo literario ha recibido diversos reconocimientos. Algunos de sus poemas han sido traducidos al maya, al inglés, el francés y el vasco. Es autor del cuaderno de cuentos para niños “Caligrafía V. S. Garabato y otros enredos” de la Colección La rana feroz, publicado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Yucatán, 2000) y participó en Broken Telephone/ teléfono descompuesto/ au téléphone  (Sandraslittlebookshop, Canadá, 2003) y en “Luz de octubre y espigas” (Programa de Fomento a la Creación  y Desarrollo Artístico, Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán, 2003).

 

1.- Qué opinas de los Encuentros de poetas y en especial del Encuentro: Poetas del Mundo, Voces para la Educación, auspiciado por el Sindicato de Maestros del Estado de México.

Considero los Encuentros de Escritores como magníficas oportunidades personales de ampliar horizontes y establecer contactos, de hacer amigos y sentar bases de colaboración futura; ocasión para conocimiento y difusión de obra entre poetas, para intercambio experiencial en los procesos creativos, y foros idóneos para constatar la respuesta emocional del público a nuestro trabajo, es decir, en cierta forma nos actualiza respecto al sentido de nuestro trabajo.

En lo que concierne a Poetas del Mundo: Voces para la Educación me parece, sin duda, una acierto, un paso en firme para romper esa barrera, la estática existente en nuestro medio cultural que hace ajenos los campos de dos actividades que por naturaleza debieran estar continuamente imbricados y nutrirse mutuamente; ¿que no hay lectores?, son maestros los que enseñan a leer; ¿vocaciones literarias?, son maestros también los que enseñan las primeras letras y más adelante los que detectan esas sensibilidades creadoras, estimulan sus inquietudes y los llamados a orientar ese quehacer sugiriendo lecturas o lugares y personas donde acudir para mejorar las herramientas del trabajo literario. Su labor es crucial para desarrollar el amor por los libros y la valoración social del trabajo de un escritor, un poeta, un novelista, un dramaturgo. De ahí que deba estar enterado de la tradición y de la actualidad en el mundo literario y mejor si le consta de modo directo por el trato con los propios literatos. Está también el trato respetuosísimo dado al trabajo del creador literario, manifiesto en la organización de Poetas del Mundo: Voces para la Educación desde su concepto, su logística y apoyos, algo que lamentablemente no es frecuente en muchos lugares. En fin, tengo las mejores expectativas para esta cita con el magisterio.

 

2.- Cuál es la diferencia respecto de otros Encuentros a los que has sido invitado.

Existen diferencias en cuanto a la anticipación de la invitación, lo que ya habla de excelente planeación; los apoyos, que revela la importancia que se concede al trabajo cultural y cómo se han destinado recursos para cumplirle a sus agremiados con calidad, nivel y profesionalismo;  el concepto, al que ya me referí, sobre la importancia de vincular el quehacer docente con la práctica estética; y desde luego, el público, el contacto personal, el encuentro en directo con la obra, el creador, el lector , el difusor, que es el maestro. Desde mi perspectiva es un encuentro sui generis y agradezco la distinción; espero estar a la altura.

 

3.- ¿Qué opinas de que el Estado de México, caracterizado por ser más político que cultural, realice éste Encuentro?

No hay verdadera Política sin vocación de transformar, y la Educación, el conocimiento es la vía más importante para la toma de conciencia desde la cual se emprende cualquier acción inteligente, es decir, viable para cambiar un estado de cosas. Luego, me parece congruente con una sociedad altamente politizada el interés por los quehaceres y posibilidades de la creatividad como elementos de construcción de propuestas transformacionales. Opino, pues, que hace bien este Estado al ser auspiciador de una asamblea de pensamientos y sensibilidades que edifican con sus trabajos la actualidad cultural, no sólo mexicana, sino internacional y tanto más congruente cuando la busca vincular con el magisterio.

 

 

3.- ¿Qué podrías decirnos de la poesía contemporánea?

Al respecto tengo la doble percepción de la contemporaneidad que incluye los trabajos de autores reconocidos en el mundo, en las diversas lenguas; y la literatura producida por jóvenes en nuestro país. Es difícil hacer comparaciones porque muchas veces las creaciones poéticas reflejan los distintos desarrollos y circunstancias de cada pueblo, sociedad y comunidad. Puedo decir sí, respecto a algunos exponentes de Europa y Estados Unidos, que elementos de mucho pesimismo han permeado la creación pero no siempre estoy seguro de que su sinceridad, algo me dice que hay un afán de moda, un condicionamiento mediático, menos que la lucidez del hallazgo personal. Sobre el quehacer de la vocación juvenil, me conmueve la fidelidad de nuevos escritores a la tradición universal y en otros casos la persecución de lo lúdico o la identificación de erotismo y escándalo, pero a medida que el o la poeta persevera en su oficio encuentra sustancia vital que transforma su poesía, sin perder su sentido original y que inevitable y afortunadamente enriquece el patrimonio literario de las diversas culturas en nuestro tiempo.

Sobre mi generación, ya no tan joven, pero contemporánea de todas las demás, en cada Congreso o Encuentro constato la increíble diversidad y validez de los poemas, las formas, temas y vías que asume el compromiso y la conciencia social.

 

4.- ¿En qué circunstancias llegó su vocación por la poesía?

Hablaba de lo importante que es encontrarse con maestros que amen la lectura, los libros y la poesía. Desde el homenaje de los lunes en preescolar y primaria, hasta los concursos de declamación en secundaria y preparatoria, pienso ahora que se va forjando el gusto del público, pero también se induce la continuación de vocaciones inclinadas a la literatura. A mí me pasó que comencé a memorizar poemas desde pequeño, y que la lectura, a la cual me asomé a los once años desde la ventana del palacio de Sherezada, pero también recortando y rearmando palabras con las letras de molde del periódico con mis tareas escolares el que me familiarizara con las palabras y el idioma, así que naturalmente en la prepa di, como tantos muchachos, en escribir versos planteándome cuestiones, delicadas y cruciales de mi existencia como ser humano que sólo me quedaban claras o me salvaron de momento mediante la escritura y “de ahí  p’al Real”, como dicen en mi tierra, no he parado de hacerlo. Creo que no supe de la mentada vocación sino después de la facultad cuando me di cuenta que no me interesaba hacer dinero, ni fama, sólo vivir y vivir plenamente, libre.

5.- ¿Considera a la poesía como una redención?

¡Claro que sí! Es un ejercicio de lucidez que te saca las marañas y los miedos y te va mostrando el camino, que te levanta cuando has caído y te permite mantener la esperanza en la vida, la confianza en los amigos y te reconcilia con el mundo sin importar que tan fuerte te tunda. No concibo otra manera de ser para mí, que como soy, o sea como un hombre que juega en serio con las palabras buscando encontrar en ella las respuestas a los dilemas de la existencia.

 

6.- ¿Qué tanto cree usted en la inspiración?

Por mucho tiempo en mi generación esa palabra tuvo un sentido negativo, asociada al repentismo, lo improvisado y la chapucería. Con el tiempo hemos ido descubriendo, cada cual  a su manera, la validez de ese estado de ánimo especial e inesperado en que uno está receptivo pero además lúcido, y con entusiasmo con lo que está haciendo; es como un trance alucinatorio pero que sólo está reservado a aquéllos que se entregan al trabajo febril, intensamente. En éste sentido es que puedo admitir que existe; tal como dijo Pablo Picasso, que sí, que las musas existen y que a veces bajan pero tienen que encontrarte trabajando.

 

 7.- ¿Qué significado tiene la niñez en tu poesía, qué representa para ti ese mundo inicial de cada humano?

La Ciencia ha establecido que ese espacio de juego y de interrelaciones  e interpretaciones es decisivo en la personalidad y la felicidad de cada uno, los psiconalistas indagan en la riqueza del mundo interior que suscita en la mente del niño; supongo que yo no he salido del todo de ella, y que conservo intocadas algunas de las revelaciones que tuvieron lugar en esa etapa, con enfermedades, juegos, sueños, etcétera. Mi visión del mundo proviene de ahí, eso es seguro; mi manera de aprehender la realidad también. Quizá suene cándido pero transito por el tiempo y retengo lugares de mi emoción hoy como entonces, podría decirse que soy en cierta forma muy primitivo. Me veo como un niño enfrentando la noche sideral...

 

8.- Hay poetas que tienen la corazonada, la fantasía, quizás de que serán escritores o artistas ¿fue ese tu caso?

No, ni de lejos. En la prepa escuchaba de proyectos de alguien por hacerse escritor y yo creía que sería un profesionista, tendría un coche y viajaría por el mundo. Todo se ha cumplido pero ha sido gracias a que la Poesía me sostuvo en horas amargas de gran soledad y tristeza, horas y años tan íntimos que ahora sé comparto con millones de seres humanos, y que ni siquiera imaginaba que me llevarían a ser considerado poeta.

 

9.- ¿Qué escritores hoy conocidos fueron parte de tu generación?

De mi generación seguramente hay grandes autores; pero como provengo de una comunidad (Mérida, Yuc.) no muy grande y donde la literatura, especialmente la Poesía, a pesar de tener prestigio social, al mismo tiempo no es valorizada como actividad seria, conocí a muy pocos encandilados con este arte; pero sí están Roger Metri Duarte, Carolina Luna, Jorge Pech, Javier España, Óscar Sauri, Will Rodríguez, Melba Alfaro Gómez,  Carlos Martín, Roberto Azcorra, Reyna Echeverría, todos ellos no sé si son más o menos famosos, pero se han ido abriendo camino en el medio literario y tienen publicaciones nacionales e internacionales; algunos con los que trabé amistad en encuentros como éste, los campechanos Enzia Verducci, Enrique Pino, Sergio Witz, Fausta Gantús, Carlos Vadillo, los chiapanecos Blanca Margarita Alegría, Roberto Chanona, Adolfo Ruiseñor, los tabasqueños Ciprián Cabrera Jasso, Norma Domínguez de Dios, Maximiliano Pérez Jácome, Teodosio Martínez, el jaliscience Jorge Esquinca, el veracruzano José Homero, la mexiquense Lina Zerón y tantos otros cuyos nombres se me escapan de momento.

 

10.- ¿Cómo escribes? ¿Cómo eliges o te elige la forma en que ha de ser vertida la sustancia literaria?

Borradores de noche, revisiones al alba; siempre sigo el principio de economía en el lenguaje y en cuanto a la forma, ella se me revela, sea por estímulos externos, influencias, o por el sueño cuando llevo días pensando en el asunto.

 

 

11.- ¿En tu producción poética, ¿cuáles son tus libros favoritos?

Amo casi todo lo que he escrito pero prefiero El sueño y La ronda del sol girante. El primero es un libro en el que reúno la experiencia de veintinueve años de vida a través de un viaje interior; el otro es una actualización de mis preocupaciones y de la cultura de la cual provengo, con sus raíces mestizas. 

 

12.- Consideras que México es un buen país para la difusión de la poesía, literatura en general, porqué o porqué no? y que habría que hacer para solucionar o ayudar?

Sí, aunque parezca contradecirme respecto a la valoración del trabajo literario, su prestigio revela el alto aprecio que íntimamente le tiene la gente; la práctica casi universal de escribir pensamientos o acrósticos entre los jóvenes, el furor del internet, todo parece decirnos que la sensibilidad de nuestro pueblo es enorme y dispuesta para el arte. Creo que en lugar de tanta banalidad sería bueno meter la poesía en las telenovelas, las películas, los conciertos juveniles, darle cabida en las radiodifusoras y por supuesto fomentarla en el aula. 

 

13.- ¿qué tanto influyen los medios de comunicación como apoyo a la difusión de la cultura?

 Nuestro tiempo puede caracterizarse como el del imperio de los medios, pero siento que hasta ahora han venido haciendo exactamente lo contrario a su labor de contribuir a la educación de la gente, embruteciéndola, enajenándola, atarantándola en lugar de ayudarla a hacerse libre. Esa es una tarea pendiente, que gobiernos y sociedad, pero también los empresarios tendrán que asumir porque lo que ofrecen hoy es el antivalor y las circunstancias de violencia y absurdo que se viven son las consecuencias y nos afectan a todos.

 

14.- Consejos para un futuro escritor.

Que lea, que persista en lo suyo, que confíe en su esfuerzo más que en los premios, las becas, las publicaciones. Que no se rinda ante la adversidad, la indiferencia o la incomprensión. Que no se tome demasiado en serio, pero que cuando escriba lo haga de cara al mundo, como un verdadero profesional.

 

15.- ¿Puedes hablarme de tus premios, logros, amigos, enemigos?

Me parece un poco loco esto de hablar de mí mismo, tú sabes: lo que teníamos que decir pues ya quedó en los poemas. Cuando platico de libros, de autores, editoriales, etc., comúnmente es sobre el trabajo de otros, ¿ves? Casi nunca me han entrevistado y siempre ha sido sobre tópicos o temas diferentes a mi vida personal, así que a riesgo de parecer un Narciso, pues te voy a confiar: los premios y el reconocimiento que ha obtenido mi trabajo ha sido siempre un poco a contracorriente, es decir, al principio nadie creía en mi obra; varios autores con renombre (Carlos Montemayor, Ricardo Yáñez, Guillermo Samperio) y los compañeros de generación me expresaron dudas al respecto; tuve que hacerme de coraza para que no me sangrara el corazón o lloraran mis poemas; pero a lo largo de estos años (desde los 17 ando más o menos en esto) comienzo a recibir algún respeto, tú sabes que no siempre ni de todos... Pero, en fin, en estas andanzas uno tiene que ser fuerte y perseverar. El primero que me dio ánimos fue Carlos Illescas y se lo agradezco al alma. La vida cultural de Mérida, Yucatán, no obstante nuestra rica tradición, era algo rala por mis años mozos.  Ni facultades de letras, ni escuelas de comunicación o cursos de literatura. El círculo de escritores resultaba algo cerrado y casi todos sus integrantes tenían algún antecedente ilustre. Entre los entusiastas iniciales de socializar el uso y ejercicio del arte literario estuvieron por esos días Francisco Lope Ávila, Lorenzo Salas, Remigio Aguilar Heredia y mi profesor de Literatura en la Prepa (Álvaro Sánchez Vega). Un taller universitario coordinado por Joaquín Bestard me dio oportunidad de mis primeras publicaciones. Es cierto que el oficio de escribir en provincia es arduo, poco rentable, pero gratificante. Amplías tus horizontes, tu visión del mundo se ensancha, conoces gente, libros, te involucras en los quehaceres culturales; me relacioné con algunos artistas plásticos y visuales (Alfredo Lugo, Renán Novelo, Jorge Méndez Arceo, Claudia Ávila, Socorro Chablé, Humberto Suaste Blanco, Armantina García Peregrina,Verónica Rodríguez, Mónica Moguel, Carlos Romero Pacheco, Carlos Cámara), con quienes he contado desde entonces para mis proyectos editoriales; sacamos cada jueves, por casi 9 años, El Juglar,  un suplemento cultural del Diario del Sureste y la revista Navegaciones Zur, e incluso una coleccioncita para niños de 6 tomos; también entré en contacto con gente de teatro (Rubén Chacón Salazar, Claudia Cecilia Alatorre, José Luis Almeida, Tomás Ceballos, Enrique Cascante, Píndaro Pérez)), la danza (Socorro Cerón, Graciella Torres, César Delgado, Eglé López) y música (Roberto Tello Martínez, Germán Romero), la mayoría son amigos (incluos los fallecidos) y todos ellos me han influido y ayudado a formar mi visión del arte. Pero sin duda son mis compañeros del Centro Yucateco de Escritores, A.C., mis más asiduos amigos.