Entrevista Javier Alvarado
Premio Nacional de Poesía en Panamá 2007
Por Lina Zerón
Javier Alvarado, Poeta ocueño nacido en Santiago de Veraguas el 28 de agosto de 1982.
Licenciado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Panamá Ha obtenido varios premios de poesía como: Premio de Poesía "Gustavo Batista Cedeño" 2004 (INAC), con el poemario "Aquí, todo tu cuerpo escrito". Con su obra “Para ti no pasa nunca el tiempo”, ganó en el 2004 el Premio Nacional de Poesía "Pablo Neruda", convocado por la Embajada de Chile y la U.T.P.
Ha publicado: Tiempos de vida y muerte (Panamá, 2001), Caminos errabundos y otras ciudades (Panamá, 2001), Poemas para caminar bajo un paraguas (Panamá, 2003), Aquí, todo tu cuerpo escrito (INAC, Panamá, 2005), Por ti no pasa nunca el tiempo – y todos poemas al espejo - (Panamá, 2005). Y justo entrando el mes de mayo se dio a conocer el fallo del Premio Nacional de Poesía Gustavo Batista Cedeño 2007 para Javier Alvarado con el poemario: “Primavera de mi Pueblo para el Jardín del Mundo”.
Para Javier Alvarado, todo premio literario es en sí, un estímulo. “En mi caso personal han sido un acicate, pues gracias a ellos, he podido publicar y dar a conocer mi obra; inclusive viajar sin gastar un solo centavo, sólo por el hecho de dinamitar mi bolígrafo sobre un papel con mis ángeles y demonios. Este premio (Nacional de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño) es en Panamá el más alto premio a la creación poética joven, ha contribuido de alguna manera u otra a que las nuevas generaciones leguen su modo de decir las cosas, de pensar, de poetizar. Es una vez más un estímulo a mi carrera de poeta, de escritor. En este premio he jugado con la poesía de muchas maneras, con un libro a la muerte de mi abuela, luego un poemario erótico y ahora con un poemario dedicado al pueblo donde crecí, donde están mis raíces y mis respiros, la infancia y la adolescencia y un mundo que se pierde, algo que nadie recuerda y que nadie puede olvidar.”
El poeta panameño desarrolló el gusto por la literatura cuando buscaba una razón para vivir. “No sabía cual era mi misión en la tierra y la encontré en la letra, cuando una docente me dinamitó el seso con poemas, novelas y cuentos y el resto es historia… Posiblemente esto fue a los 12 o catorce años.”
Javier Alvarado expresa que si no existiese literatura no existiese la vida: “Por algo el hombre nombró las cosas. Nombrar las cosas, como dice el cubano Eliseo Diego. La palabra es la lengua del alma, diría Cervantes. Para mi la literatura es el respiro del mundo en que habito, allí converge todo. En realidad siento que sin la literatura no hubiese podido vivir, hallar una razón de ser, mas simple que el ser alguien que estudie y trabaje para ganarse un pan, creo que todos tenemos un oficio en la tierra y todos son dignos, pero agradezco que en el momento de mi nacimiento las hadas madrinas hallan dejado la poesía como regalo en mi cuna.”
Para el joven poeta panameño, la literatura no es algo distinto a la vida, aseguro que en realidad uno no puede desligar la vida de la literatura y la literatura de la vida. “Hace unos meses entrevisté al peruano Santiago Roncagliolo por su premio Alfaguara por Abril Rojo y discutimos sobre lo mismo. La literatura tiene que sacarte de la realidad pero al mismo tiempo devolverte a ella con más fuerzas para seguir viviendo y de allí la magia de la palabra bella.”
El poeta Alvarado, defiende el papel de la poesía respecto de la narrativa, ya que en la segunda, considera que el lector se sumerge en un mundo recreado. “En cambio el lector de poesía tiene que estar preparado para los arañazos, los puntapiés, las lamidas, los golpes fuertes de la vida…yo no sé a la manera vallejiana, los orgasmos, la denuncia, la risa, las lágrimas y de allí que la relación es más directa, el sentimiento escritural poético a un sentimiento asimilado para un lector.”
Respecto a la salud de la poesía en estos tiempo, el poeta considera que siempre va a ser un género de minorías ya que hoy día “la prosa da de comer, pero al poesía te puede dar para vivir. Es decir lees un poema de amor y tu amas, de denuncia y tu ves los horrores que pasan, un poema de muerte y siempre se nos va alguien y algo muere dentro de nosotros, como dice Celaya los festivales, los recitales en lugares públicos es una manera de educar a las masas sobre la poesía, es el género y el oficio más sublime, y está en todos los otros géneros. De que haya un buen tiempo o un mal tiempo depende de los poetas y de cómo hagan llegar su trabajo a la gente, siempre y cuando haya un gran respaldo por parte del Estado y otras instituciones.”
Sobre los críticos literarios, que en su caso, han sido amables dado la cantidad de premios importantes que tiene a su corta edad, opina: “Desde la quema de los libros en El Quijote, que es el primer pasaje de crítica literaria documentado, existen los críticos. Es una labor loable, que respeto. Claro, la buena y atinada crítica. Pero dentro de todo también están los malos. En cierta forma ellos organizan, reorganizan y se encargan de estudiar la Literatura, ¿Por qué no dejarlos?”
Como en todos los países, por lo menos los latinoamericanos, la gente lee poca literatura y menos poesía pero Javier Alvarado nos dice que las lecturas y talleres. resultan ser efectiva como labor de fomento y agrega: “En mi caso, a mí me incentivó una docente, siempre te encuentras a alguien que te puede llevar al camino de los libros y para que tengamos una sociedad mas culta y mas valedera, tenemos que llevar a nuestros jóvenes a los libros, porque al parecer la política de este siglo es embrutecerlos.”
Charlando sobre el caso de los libros como un productos más de consumo, opina que: “La tendencia está ya pactada. El libro es un artículo de consumo como una barra de chocolate o un cd al igual que una obra de teatro se comercializa como un concierto o una entrada al cine. De algo tienen que vivir los artistas, pero pienso que los precios deben ajustarse, para que todos tengamos acceso a la cultura y que no sea sólo para una masa privilegiada.”
¿Existen apoyos a la poesía en Panamá?
Muy pocos realmente. Las ediciones dejan mucho que decir, hay poca labor promocional. Sin embargo, pese a lo que digan otros, Panamá es un país de poetas, la historia ha estado muy ligada a la poesía. Hay poco incentivo del Estado al escritor panameño y eso ha conllevado a que nuestra literatura sea poco conocida en el extranjero.
¿Cómo se vive la poesía en su país?
La vivimos muy pocos realmente, es un fenómeno de minorías. Recientemente se está hablando de un festival de poesía en Panamá, ojalá con esto la población se identifique y vea que la poesía es parte de la idiosincrasia de los pueblos.
¿Cuál es su meta literaria en la vida?
Vivir siempre en la poesía plena y lograr que a la manera huidobriana, el alma del lector quede temblando.
Selección de poesía de Javier Alvarado
De: Poemas para caminar bajo un paraguas (2003)
EN DONDE SE TRATA DE AHONDAR,
REFLEXIONAR Y POETIZAR
SOBRE ESTA MARAVILLA
LLAMADA LLUVIA
Lluvia dorada, fiel, rosa madura
me incorporo ante el cielo y la presencia,
el mudo ruiseñor de la inocencia
cegó los montes muertos con blandura.
Con la capa y el pecho sin costura
me someto al torrente con la herencia
de las aguas desnudas, con la ciencia
pierdo razón, cerebro y compostura.
Señora de los párpados resfriados
la de las gripes y la sed aguda,
la de capotes, truenos y paraguas.
Vas dejando tu sexo en los sembrados
tu palabra mojada y nunca muda,
cayendo al corazón naciendo aguas.
De Aquì, todo tu cuerpo escrito (2005)
1
Erótica mía: escribiré en tu espalda
una sola historia.
Saúl Ibargoyen
Aquí de pie junto a un sicomoro antiguo
me pongo a caminar por este tiempo irretornable ya vivido
por el clavo y el vergel que emanan de una mano,
por esta sinfonía de oboes saltándome en el pelo
por este derrame de lilas naciendo en la cadera,
por esta miel reiterativa que destilan tus pezones,
tu vagina cardinal que encierra la ternura,
sembrando arroyuelos que eyaculan magnolias en tus nalgas,
con ese tatuaje de membrillos
que atiza el sexo antes de la exorcización del alba.
Y allí está la luz que irradia
abierta como una trocha de humo entre los canarios del templo;
juegas a ser el sol entre el vuelo habitable de las aves;
cantos y raíces maternales inoculan al sol junto al mármol
palomas de esperanza, el mar que nace,
rosas que deslizan sueños
en la bruma planetaria de un despeñadero.
Hoy te he buscado en el nuevo himno de tu espalda
como si todos los diálogos ascendieran
rindiendo culto a los vasallos de la carne,
el fuego episcopal que recorre tus candados y la arteria abierta de la voz
anunciando tu sexo como un cuchillo en el aire,
como si el cuerpo alzara sahumerios funestos
en las mezquitas nocturnas donde el bim bim
bebe las cenizas dulces
anunciando la copa asida de peligro
mi sol
mi sol nocturno
tu clítoris de entrega.
De: Por ti no pasa nunca el tiempo.
(2005)
-5-
Cuando penetras por la puerta con los ojos cerrados
despidiendo ese olor extraño que tiene la tierra mojada
con el calor de las profecías;
cuando te hinchas así, plenamente cálida como un fruto reventado
en la fálica costumbre de morder el madrigal de tus huesos
y huir como un carpintero
cincelando todas las partes
duras, ubérrimas
puliéndolas y dándoles ese acabado perfecto
de las estatuas
antes del coito
y las gárgolas en las altísimas torres buscan refugio
o asedio para copular
en el vino de la oscuridad
y beber todas las pociones posibles;
¿cómo no silbar con las cápsulas abiertas,
llamar a Dios después de Dios y todo
y conversar un rato con la diatriba de los elfos
y pedir el otro cayado de la realidad
hasta el mordisco
cuando un nórdico va pisando las tierras
-ciegas y suecas-
como la sangre del pastel, blanca como el aceite hirviendo
de la nieve, la suma total de los poderes
es un cuenco abatido por un árbol
donde se sienta la abuela a pestañear sombras
y lujuriar eclipses.
¿Cómo no creerse indiferente a estas visiones?
¿Cómo no cantar al vuelo
y a la pasión anfibia de las llamas?
Es la absolución total o el fuego despertado
cuando en esta cárcel de espuma el caracol con su túnica interroga
por las sílabas opuestas a la música maldita,
por la asunción de su Maldoror a través del ojo
y las rosas acuchilladas en la capa con deleite,
entibian al puñado de duendes en la diatriba del infinito
y los águilas harpías del pensamiento picotean los huesos
de familia, pateando a un dios en los riñones
y éste vaciando su cuenco de la vida
por los campos miccionados
por otra menstruación de dama,
¿Cómo no aislarse en el desmadre de la tierra,
en la salutación de los toros y los bueyes
y el sol labrado dispuesto en las participaciones
del vino pascual y los mosaicos
que violentan al dueño de los baños
de animales y semidioses retirados
en el páramo de mi muñeca, el pañuelo envolviendo
la entrada hacia otros reinos,
su alcor de lluvia, su transmutación de fiebre,
casa colgada, espejo del diluvio;
vienes y vas con el plenilunio tintineando
las sábanas oscuras del pueblo guardan cordones umbilicales de hierro
y maracas mudas de otros fetos
que nos vieron nacer
despacio.
ALICIA EN EL ESPEJO
O LA APERTURA DEL LIBRO DE LAS MARAVILLAS
37-
Entonces Alicia recorre su delicia
prepara las poses para la instantánea fotográfica;
Lewis Carroll dibuja el paisaje para la fotografía.
Está ahí llena de andrajos, resuelta de pordiosera,
es la lluvia de plurales, cuando todos los conejos de Pascua
se incendian y todos los demonios dejan sus remos pudriendo
en la derrotada orilla. Sus ojos son dos lagunas muertas
donde dejan los águilas sus efebos fluviales
¿Quién es ella la que entra con doradas voces
en el acertijo de la nada, cuando toda queda invocado
y puesto sobre la mesa como un huevo triunfal
para un comensal de oro?
y desayunan las huestes y las Parcas
van acampando con ese sonido de cuerpo vacío
que tienen las aves sin esqueleto y sólo canta el pico
amaestrado de su daga cuneiforme y la apertura del libro
de las Maravillas es otro salmo vocalizado por la carne
y sólo solfean las niñas desnudas para el ojo de Carroll.
Son muchas las poses para la instantánea fotográfica.
Aquí te veo, Alicia, con dedos de piedra
con ojos asustados y medias vacías sin golosinas.
¿Qué pone a nadar a los deseos en el ánfora del espanto?
Levántate, Alicia, que no duerma más tu deuda de muñeca.
¿En qué espejo de hombre entraste para descubrir las maravillas?
¿Acaso se oculta un delfín detrás de tu oreja
o es que la cornucopia de acanto se matizó en tus senos
hasta vociferar leche pastosa en cada pezón de julio
cuando en aquel paseo por el río escuchaste las sílabas
niñescas de aquel matemático de niñas impúberes
para luego iniciar esa marcha forzada de tu inocencia hacia el espejo?
Aún no se ha escrito el libro de tus posesiones
ni de las visiones terrenas que observaste en aquel agujero
cavado junto al árbol de la noche.
Se cierran tus ojos, cabecea el cuerpo junto a tu hermana.
Liebre llega tarde.
SONRISA SONETEICA AL GATO DE CHESCHIRE
Eres la oscuridad de la sonrisa
portando vida con tus siete muertes
siete vidas nos dejas como suertes
llama de humo en la greda de la brisa.
Y no es la soledad, locura pisa;
rabo y magia, las fábulas que ensuertes
niñas y marionetas cuando sueltes
acertijos de loca y nueva risa.
Nos bullirá la creación entera
y la inmemorial bruma en lejanía
cuando tomes camino hacia la nada
escogiendo la nunca primavera
de tus ojos, la tierra umbría, umbría
nos deja como casa abandonada.
POR TI NO PASA NUNCA EL TIEMPO
XI
Como si quisieras entrar al tiempo
desnuda a una plaza a una tienda de hotel
dejas tender tus dos pechos al sol
y corre el día tenebroso
como una tiniebla roja,
Te tienden un vaso, una tierra, una vida prometida
y todo es devaneo, luz solar, aquellos muertos
durmiendo abajo
balbuceando espejos vomitando sombras
y sabiéndose arcilla cuántica, número sepultado
resurrección de árboles y llantos de raíces.
Ahora dejamos salir a los fantasmas de nuestras madres
que se han marchado. Cerramos la olla con la tapadera
del suicidio. Las Medeas modernas tiemblan colgando del cuello de sus hijos y de los amordazados del reloj.
Ahora esperamos la piedad, la íngrima flecha
el fuego oblicuo y el ojo terreno de los sastres. Espero que el niño no se haya marchado, que la juventud levite asida
a un cordero de pascua o a una resurrección pagana.
He tendido tu cuerpo con horquillas desnudo al sol,
no he podido prender las velas ni amortajar tu cuerpo
con hierbas aromáticas ni besarte los ojos arriba del sudario.
El lienzo es mi cuerpo
y un humo de hiedras va persiguiendo la fugitiva especie
que amamantaste con tus dedos. Diremos que mucho ha pasado, se volverán a nosotros y dirán:
Han sido eternos, han sido cubiertos por la pelambre de la cabra y saciados con la leche de los orgasmos védicos. Es un rito funeral, un hueso carcomido
Una porción de piedras espéjicas en la historia.
De: No me cubre de edad la primavera 2007
INSTRUCCIONES PARA DUENDES
O CARNADA PARA ATRAER A NIÑOS RUBIOS
Viajas con el frío de los aromos.
Nadie puede detenerte en la estación de las mieles.
Del cielo cae Dios con sus pecíolos y las nueces renuncian
copular con los nogales. Hay un frío intermitente
como diosas sin patria o sin cántaro.
Mi padre ha quebrado en dos la espada de la lluvia
y algunos caballos rumian la puesta del sol en la cordillera del fuego.
Nadie dirá que fueron liberados los sueños tibios,
las barcas soñolientas donde se amortiguaron los golpes
y lar jarcias encadenadas en nuestros ojos como liebres;
los ñeques enmudecidos por los astros querrán contar
una victoria, un bosque de ancianos y una cesta con acertijos;
porque somos fantasmas que poblaron el corral,
gallinas, pavos,
chivos o cabras que han amansado
el aliento de las estepas, porque al igual que la nomenclatura de las amapolas
somos polen viajante, rostros desordenados que han caído al fondo
en una paletada de tierra, con esas metáforas inusuales del polvo
correteando niños en la ventana del campo.
Las abuelas fabrican la chicha de maíz y allá crujen las cañas
que van rumbo a las estrellas ahogadas en el trapiche.
Hay monedas de oro agoreras que palpitan debajo de algún mango
y estos poemas se lo llevan los duendes para atraer a niños rubios.
CARTA A UNA JOVEN JARDINERA
El amor es jardinero y mi vida es una flor.
Copla popular
Ven con augurios, motetes o estrellas
como epigramas repetidos que se debaten
en la sal. El amor es jardinero y mi vida es una flor.
Entre hiedra y viento
y entre mar y mar como la inquieta espuma.
Yace de ti como si fuera un nombre,
un ahorcado que se ve cada noche
en el espejo anfibio de los niños.
Todas mutantes en los solsticios
de las madreselvas y de las aldeanas
que llevan el sol bajo los brazos
en las totumas del aire
que el tamarindo agrupa
para el matrimonio campesino.
En esta víspera despertamos
tú desnuda como remos vacilantes.
Son las nubes saladas o los rizos del viento.
Esta vez el Tijera perfuma tus ojos
de antigua jardinera
sin soldados
sin abismos
sin rosas afiebradas que indaguen la tregua.
EL CEREZO DE LA NOCHE
Cuando alguien despierte bajo el cerezo de la noche
renunciaremos entonces a todas las palabras
porque habrán infiernos sin estaciones
y ruidos de sapos declamando bajo el agua.
En ese mes no lloverá
pues los ángeles han partido cargados de rocío
rumbo al estercolero
a buscar los maizales y el arco soñoliento de los terneros rotos,
la sal apostólica de los animales que amamos
sin el viento renunciado
que todos pedían callar.
Y entraremos desnudos casa por casa
a buscar el abrigo del agua
o el pájaro gravitante del café
pues los cuervos de cristal
han roído la imagen absolutoria de las cosas.
Y se borrarán los campos y ciudades
con la rueda nocturnal de los caminos.
Mi madre me leerá un cuento de hadas
y la sirvienta apagará la vela
como a un fruto verde al cual le robarán la castidad.
Y no será nadie quien te llamaba
una primera o última vez desvanecida;
las muchachas perseguirán la cola tiritada de los gansos.
Entonces anochecerá
y no despertaré luego
con algún cuerpo que creí haber amado.
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