El dilema del Oso Polar
Traducción, texto y foto por Lina Zerón
Jessie Kleemann, poeta y actriz nacida en Groelandia, 1959, quien nos visita para el X Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las nubes del 4 al 17 de noviembre nos explicó sobre el performance que presentará en Huajuapan de León, Oaxaca para los niños de las etnias mixtecas. El pueblo Inuit Kalaallit de Groenlandia es uno más que desde hace años lucha por adaptarse a los nuevos tiempos pero también por rescatar sus tradiciones y creencias. Comparte una memoria común con otros pueblos inuit de Canadá y Alaska, pero su arte y herencia cultural no son tan diferentes a los de otros pueblos más al sur: tienen correspondencias y referencias parecidas, aunque expresadas de manera distinta debido a las diversidades lingüísticas, geográficas, etc. En general, todas las culturas primitivas, indígenas o aborígenes, buscaron armonizar lo espiritual con lo material y viceversa. Pero cada vez más, los modernos estilos de vida han ido cegando este hecho o al menos han provocado que las personas lo olviden. Olvidan que la muerte llega en cuestión de segundos.
Es verdad que, materialmente y como pueblo, los inuits todavía existen; pero la pregunta es ¿hasta cuando? Es una pregunta universal que concierne a los pueblos minoritarios de la tierra que abogan por el rescate y preservación de sus creencias y su cultura para sobrevivir como grupo étnico: “por eso mi interés en transmitir esto a las etnias mixtecas en México, que aprendan o reaprendan a valorarse” Jessie Kleemann es directora General de la Unión de las Comunidades del Ártico y realiza presentaciones en Europa con el fin de promover la reivindicación de la raza indígena. Es por esto que al hacerle la invitación el año pasado y este aceptó gustosamente a venir a nuestro país para compartir lo que ella llama: “el mismo dolor de la pérdida de identidad arrancada por la conquista”.
Jessie nos explica que: “El performance que presentaré es sobre El dilema del Oso Polar que intenta recuperar la memoria de uno de los mitos inuit: el del oso polar. El espíritu del oso polar, considerado a su vez el espíritu del Ártico, ha estado presente en la historia oral de este pueblo a través de varias leyendas, como la del oso Nanoq y la madre-humana que este performance presenta. Dice la historia que Nanoq mantenía una estrecha relación con la madre-humana y vivían en armonía. Hasta que un día los hombres del pueblo, los cazadores, matan a Nanoq. La madre-humana se convierte entonces en una piedra de dolor ante el desamparo de su pérdida. Precisamente, la leyenda representa la pérdida espiritual de la cultura inuit ante las adversidades del mundo externo y la lucha por sobrevivir en los tiempos modernos”.
Jessie Kleemann describe y justifica su performance así: “Intento configurar lo interno con lo externo a través de una interpretación híbrida donde se entrecruzan la danza ritual, el teatro y la poesía. Al mismo tiempo intento ser y ver a la madre-humana del oso polar, sentir pero también observar su inmensa tristeza. Simbólicamente, expresar la estética de lo supuestamente feo, los tabús, los sentimientos de vergüenza escondidos de un ser que se siente abandonado por la vida, marginado, fuera del círculo. En el arte europeo tradicional, en el ballet o la danza clásica, el intérprete siempre intentará reconocer o presentar lo bello a partir de una consideración occidental de “belleza”. Mientras que en las danzas de máscaras tradicionales de Groenlandia, se aborda lo “feo” para recordarnos que en la vida no puede existir o ser evidente lo bueno ni lo bello, sin lo feo, sin el dolor o lo perverso. La cultura inuit ha buscado realzar tanto la vida como la muerte. Pero hoy en día los valores espirituales y la memoria de los mitos, de alguna manera, se han ido olvidando, se sufre de una especie de amnesia colectiva y es doloroso reconocerlo.”
Sobre su poesía y puestas en escena ella comenta: “Ahora en mi país somos muy modernos, hablamos otros idiomas, tenemos teconolíga, viajamos, estamos globalizados; sin embargo, a través del arte, podemos mantener lazos con nuestra historia antigua y lo que somos actualmente. Regularmente utilizo mis poesías y composiciones, pero ahora, por ejemplo, la música que utilizaré es muy contemporánea, en inglés, y algunas veces la gente se impacta, y se pregunta ¿pero qué es eso?, una mongola de ojos grises, moviéndose como fiera en el escenario pero con el relato por un norteamericano? Yo digo siempre que es una conjunción, es como la historia, dos culturas que se colapsan. Mi danza, la nuestra, es muy hacia la tierra, no es como el tradicional ballet, está muy conectada a los rituales de las tradiciones shamanicas. Esta conjunción también representa que la cultura norteamericana está invadiendo las culturas del mundo, alejándolas de sus valores, música, idioma y arte y cuando la gente se pregunta ¿qué hace esta mujer sobre el escenario, entonces siento que he logrado el objetivo del perfomance, porque quiero que se pregunten quienes son, que se encuentren a sí mismos. Sin importar su cultura, tenemos que vernos a nosotros mismos y estar orgullosos de lo que somos y amar de dónde venimos”.
El texto poético, la composición musical, la coreografía y la interpretación teatral son creación original de Jessie Kleemann. |