Premio Internacional Corona de Oro 2006

Recibió en Macedonia el Premio Internacional Corona de Oro 2006, recientemente. Es uno de los más encumbrados reconocimientos de alcance mundial a la trayectoria poética de un autor y una de las pocas mujeres que han sido galardonadas.

Con Nancy Morejón

Por Lina Zerón

Nacida en La Habana en 1944. Nancy, una mujer amable y cálida, sensible y solidaria. Nació como poeta en los primeros años de la Revolución cubana, es una escritora conciente de la realidad de su país, pero sobre todo a dos situaciones que se han convertido en elementos claves de sus versos: la feminidad y la negritud. Autora de más de 25 libros, entre ellos: Elogio y paisaje, Botella al mar (Antología). Richard trajo su flauta y otros poemas, La quinta de los molinos, Ruhmreiche Landschaft, Black Woman and Other Poems. Ha sido acreedora de innumerables premios y reconocimientos por su poesía, como el Premio Nacional de Literatura en 2001 y en el 2006, el Premio Internacional Corona de Oro que se otorgó por primera vez en 1966 al poeta ruso Robert Rozdestvenski. Entre los galardonados figuran el chileno Pablo Neruda (1972), los italianos Eugenio Montale (1973) y Edoardo Sanguinetti (2000), el senegalés Leopold Sedar Senghor (1975), el griego Yannis Ritsos (1985), el norteamericano Allen Ginsberg (1986) y el irlandés Seamos Heane.

De la infancia.

Bueno, aunque mi nacimiento fue traumático porque yo nací pesando dos libras y tres cuartos, en un parto ochomesino que en esa época era tremendo; fue que llegué al mundo, me metieron en una incubadora, una de las primeras que existieron, ahí me terminé de hacer. Mi infancia fue tranquila, sin muchos problemas de enfermedades. Mi familia es como muchas familias cubanas, vengo de un origen muy humilde. Mi familia atravesó el síndrome de la esclavitud, que es una historia muy desgarradora y muy fuerte, hablaba yo en ese poema que leí: "La silla dorada", yo no conocí a mis abuelas, hay circunstancias muy desgarradoras, muy tristes en relación con el tratamiento de mis abuelos a mis abuelas, la historia de mujeres negras en este continente. Esa infancia estuvo hasta cierto tiempo muy matizada por el cariño de mi madre, porque al nacer tan desvalida, ella trató que yo existiera; en mi casa mi padre y mi madre eran sindicalistas; mi padre era en un principio marinero, viajó mucho por Estados Unidos, por Europa en tiempos de la guerra; cuando yo nací se estableció en La Habana, en el año 45, y después tuvo trabajos de estibador y mi mamá era modista. El gran objetivo de ellos era que mi educación estuviera por encima de todo, el primer dinero que se sacaba, siempre era para pagar una escuela, incluso privada.

No tuve hermanos, después de mí ya no pudo tener más hijos mi madre. Recuerdo la pequeña biblioteca que tenía mi papá, que era de la Editorial Lozada de Buenos Aires donde yo por primera vez leí a Guillén, fui una niña muy lectora, pero como las hormigas, tenía un mundo interior, muy especial, tenía un diario. Mis primeras notas, mis primeros poemas son poemas de esa etapa, cosas que yo no podía hablar ni con mi mamá, ni con mi papá, te estoy hablando entre los 11, 12 años. De ese diario son los primeros poemas que están en "Mutismos", que es un libro que yo publico en el año 62, Ediciones El Puente, que todo mundo conoce.

La transición de la revolución y los estudios

Cuando la revolución triunfa, yo tenía 14 años; hasta agosto no cumplía los 15, así que yo estaba formándome. Mi papi salió a tomar una de las grandes estaciones, de los Birros, birro que es torturador, y murió dramáticamente en Miami muchos años después; yo sabía todas esas cosas: que si bajaban los barbudos, que si había que comprarle un brillante porque ya estaba cerquita; imagínate en Santiago, que si el Ché, un argentino metido en todo esto, la gente, la cosa popular, que ya estaban en Santa Clara, que pasaba algo, que ya llegaba y qué sé yo; y bueno, un 31 de diciembre Batista se fue. Yo estaba en el instituto muy vinculada en las cosas estudiantiles, porque ahí existía una organización estudiantil muy bonita, muy bella, que lograron una gran historia en la ciudad de Cuba en el mundo clandestino que fue el 13 de marzo. En el 61 alfabetizo yo y trato de recuperarme en el aprendizaje del idioma francés para poder entrar a la universidad. En el año 62 comencé a estudiar en la universidad gratuitamente.

Del 62 al 66 hice una vida estudiantil bien fuerte, dedicada a la cosa francófona pero muy arrumbada hacia la visión del tercer mundo; ¿por qué? porque el Che Guevara hizo publicar en La Habana, el libro: "Los condenados de la tierra", y leyéndolo yo descubrí el poema de "Meceser" y ahí entré a todo el mundo caribeño, por el vínculo que el mundo francófono, el mundo colonial tenía con las Antillas y así fui armando las cosas.

Yo me gradúo en el 66, y no fui a Francia, a pesar de mi vínculo con Claude Couffon, que me dio a conocer allá, hasta el año 87; prácticamente mi padre herido de muerte ya, porque tenía cáncer. Nunca olvidaré que fui a ver a Roberto Fernández Retamar, le dije que mi papá estaba muy herido, pero yo tenía una invitación para ir a París que nunca hubiera imaginado y él me dijo: “no, la muerte nos espera, ve”; y efectivamente fui y en noviembre mi padre murió pero yo llegué a y de Francia hablando francés.

¿Discriminación, ninguneo como mujer escritora?

Sí, sí, sí, cómo no, incluso había cofradías, como Gertrudis Gómez de Avellaneda, apreciada por Martí, a la que incluso dio un elogio que implicaba la ideología del mundo contemporáneo que nos forjamos hoy, dijo: “es mucho hombre esta mujer”. Luego está Luisa Pérez de Zambrana, la propia Juana Burrero que son grandes poetisas del siglo XIX; en el XX ya Dulce María Loinas, Rafaela Chacón Nardi, Fina García Marruz; en fin, Milta Aguirre, porque son nombres que no se conocen, pero son poetisas importantes, y están, y sin embargo en el año 62, cuando yo publico mi primer libro, era como una gracia, era algo, bueno esta muchacha publicando a los 17 años porque entonces habían esas pequeñitas editoriales que pudieron circular. Yo viví un mundo literario en donde pude ser contemporánea de Alero, de Nicolás Guillén, de Lezama Lima, siendo tan, tan joven, pero era la gente con la que yo me movía. Soy traductora y especialista en la literatura de Nicolás Guillén, con quien trabajé en estrecha alianza, mi poesía, la cuál el definió, el propio Guillén, como: "es negra, como su piel, si la tomamos en su esencia íntima y sonámbula".

 

De la vida profesional

Siempre fui alumna de Roberto Fernández Retamar en la universidad y cuando él empezó a trabajar en la Casa de las Américas pues me llamaba para ayudarle. Recuerdo el mes de enero del 67 que se celebra el centenario de Rubén Darío, llamó a Mario Benedetti, a Rodolfo Guacho, Carlos Pellicer, empieza a venir Claribel Alegría. Mi recuerdo de Pellicer es: Bola de Nieve al piano en Varadero tocando canciones alrededor de Bola fascinado el Roque Dalton.

Cuando yo comencé a escribir o destacar, había menos espacios, ahora por ejemplo la presencia de la mujer es innegable, no solamente en la literatura, sino en la danza, en el teatro, en las artes escénicas, en las artes plásticas también; es una cosa que no era así en el momento que yo comencé; sin embargo, el valor que yo veo de los años 60 era que nosotros no nos formamos con los conceptos de estanco, los pintores con los pintores, los escultores con los escultores. Había todo un movimiento, toda una vida en donde tú dabas un sentir, en el día hacíamos cosas, y era la cultura, sin delimitar tanto las cosas, había un intercambio, hacíamos muchas cosas y pasamos momentos de peligro real, Playa Girón y la crisis de octubre, entonces la gente, mucha gente no comprendió y no entendió y se fue, y como siempre en todos estos procesos, hay virtudes y hay errores, no vamos a decir lo contrario; pero quiero decirte, lo que la gente que no emigró, que no salió del país nos quedamos como con una, los músicos por ejemplo, me respetan, me conocen y ellos me tratan. Eso noto que en las relaciones ahora no se da; sin embargo por ejemplo en los años 90 en el mundo de la poesía hay un renacimiento de las provincias.

De escritora a garabateadota

Uno tiene que aprender lecciones, que ganar experiencias de lo acontecido. Mis garabatos como les digo, nacieron en el periodo especial ese terrible de los apagones, que en realidad no había apagones, sino alumbrones; mi mamá estaba muy enferma, entonces yo me ocupaba de ella qué sé yo, y en los momentos que iba a ponerme a escribir, que había un poco de luz, pues no podía escribir, entonces corría, y mi papá como no podía hacer nada, no escribía y fue entonces que empecé a hacer los garabatos y los garabatos y los fui acumulando hasta que un día una maestra, que estaba haciendo una antología para Litoral, los vio y dijo: “esto de quién es”, de quién es”; “son míos”; “cómo que son míos”, “sí, sí”, “no, déjame eso”, qué sé yo, y así; quiero decirte que en el lance de creatividad, uno siempre tiene que tratar, es un grito, es una cosa de afirmación, porque es la necesidad del arte que tiene el ser humano, hemos creado un lenguaje, yo creo que el ministro nuestro de cultura, Abel Prieto es un logro y un triunfo, primero porque es un hombre muy joven, mucho más joven que yo, y él ha logrado muchísimas cosas, muchos lenguajes de la cultura, muy interesantes de la vida de la infraestructura que tiene que tener la cultura, y de la intención, para hablar en términos políticos si quieres.

Yo creo en la inspiración, aunque no es todo; hay que trabajar y hay que hacer. Para mí no hay un poeta que me diga que todos los días puede escribir un poema; mentira, eso es mentira y el que lo hace, hace refritos, hace las cosas frías; eso se va gestando, eso se va armando; se debe leer, tienes que estudiar, es todo un oficio; exactamente como el del zapatero, un zapatero no puede confundir un gusano con un clavo y nosotros tampoco, una palabra fea, una palabra que no va; hay que trabajar como un orfebre ahí y volver, y volver y volver, pero tiene que haber una compensación; tú no puedes escribir porque sabes escribir; eso no es el problema, tú tienes que tener una cosa qué decir, si no tienes qué decir, aunque escribas, escribes cosas vacías que no le dicen nada a nadie.

De política

Vivimos en una confrontación tan dura, está amenazado el mundo, porque no es Cuba solamente, tú estás en uno de los primeros puestos de la fila, tu país, pero todo el mundo está amenazado en Medio Oriente, no tengo que hablarte de la guerra de Bagdad que repudio, repudio la guerra y repudio la guerra pero nosotros mañana, si se desata, ahí me van a coger las bombas a mí, entonces yo tengo que defender mis ideas, como persona, yo no puedo pensar en que primero, o que la bomba vaya a caer, o vaya a pasar una cosa, una confrontación bélica, y seguiré escribiendo mis poemas, entiende, pero yo no creo en la transición de Cuba, yo pienso más bien en una agresión que en una transición, porque en el mundo contemporáneo que estamos viviendo, que estamos viendo cómo matan niños como si nada en Iraq, y vemos las cosas, por qué Cuba no va a ser, porque hubo manifestaciones, en Estados Unidos de la Florida, donde se decía: Bagdad, La Habana, o en Bagdad, La Habana; es decir, las mismas bombas que estaban cayendo en Bagdad, querían que cayeran en La Habana; imagínate, para nosotros es una cosa monstruosa ésa, quiere decir que yo pienso menos en una transición en momentos como estos, con una administración tan agresiva, como en muchas partes del mundo, no solamente con nosotros, no podemos pensar en una transición, porque quién puede asegurar eso, en medio de una guerra, porque estamos en medio de una guerra; qué va a pensarse en una transición tranquila; ahora, que tiene que, hay transformaciones de la propia evolución del país, ya veremos qué va a pasar, eso no nos preocupa tanto, alguna, algo, alguien. Sería muy irresponsable de mi parte decirte, no lo que pienso porque creo que no se sabe, eso es algo que en la coyuntura internacional que vivimos es tan dura, tan tensa que puede ser, lo que menos que puede ser quizá es una transición, porque la transición cómo fue en España, pam, pam, pam, pero en el caso nuestro, nosotros tenemos el bloqueo que no hay indicios de ningún tipo de que eso se va a, ni se afloja, no sé, bajo la administración de Clinton hubo cosas bien distendidas pero hoy en día es tremendo, eso va cada vez peor, entonces nosotros desde dentro no vemos esa transición, sino vemos, estamos esperando una cosa bien agresiva. Cuba está abroquelada, la palabra broquelada no me gusta, pero fue la que encontré en principio, hay una nación, un país, un pueblo ahí y yo lo que sí sé es que estamos dispuestos a sobrevivir, queremos sobrevivir, existir y vamos a tratar por todos los medios de defender nuestras conquistas, defender lo que hemos creado. Nuestra dignidad, eso es lo que está primero, no la ley tal, ni la estructura tal, ni este librito; o nos seguimos con el libro dos o con el libro tres; hay una urgencia de vida, hay una vida amenazada por la guerra, con una psicología fasistoide. Yo creo que Bush ha superado con creces a la triste figura de McCarthy, y aún el Macartismo. Bush ha re- inventado, re- creado, superado eso y, por supuesto, está franqueando las puertas de un fascismo corriente, fanático, empeorado con el ingrediente de una religiosidad artificiosa y fundamentalista; entonces estamos en peligro, toda la humanidad está en peligro; no es un asunto que ataña nada más a Irak que, de hecho, es el blanco de su política voraz y de sus intereses sin escrúpulos, o a Cuba.

Para contrarrestar todo esto, un regalo para el alma, para la trayectoria, para la poeta, La Corona de oro 2006 y doy las gracias.