CINCUENTA AÑOS DE AMIGOS
Otto-Raúl González, Ernesto Cardenal y Jorge Enrique Adoum
Foto y Texto: Lina Zerón
Este 2003, celebran cincuenta años de ser amigos tres grandes poetas y personas. El reencuentro fue en Oaxaca, México. Los abrazos y tequilas estuvieron más que presentes, las risas, anécdotas. Con respecto a este acontecimiento y en entrevista con Otto-Raúl González, nos comentó sus recuerdos así como parte de su sentir como escritor.
1.- ¿ Cómo conociste a Ernesto Cardenal?
A mediados de la década de los 40’s, nos conocimos en la Facultad de Filosofía y Letras, en Mascarones, así le llamábamos a la escuela, ahora es una Secundaria en San Cosme. Me hice amigo no sólo de él sino de muchos otros jóvenes de aquel tiempo que luego fueron o son escritores de fama, como Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Bonifacio Nuño y otros que estaban estudiando en ese momento. También a los dramaturgos como Emilio Carballido, Luisa Josefina Hernández, una mujer inteligentísima, y otros. Los nicaragüenses eran dos, Ernesto Cardenal y Ernesto Mejía Sánchez, un hombre famoso, que llegó a ser un erudito, revisó la hombre completa de Alfonso Reyes, que publicó en el Fondo de Cultura, pero murió ya. De esa generación ya quedamos muy pocos. Cardenal por ejemplo que finalmente se hizo sacerdote. Estuvo en Estados Unidos en un convento de Trapenses, después de hacerse sacerdote, con la revolución llegó a ser ministro de cultura de su país, es un hombre muy famoso por ese hecho y claro porque es un poeta muy conocido en América Latina. También estuvo en un convento en Cuernavaca, cuando íbamos de paseo, ahí casi siempre los domingos. Nos mirábamos en casa del último constituyente, nos recibía los días domingos con comidas, buenas bebidas y toda la cosa, ahí nos encontrábamos Cardenal y yo. Después hubo muchas otras ocasiones, tanto de tipo políticas como culturales donde coincidíamos pero hacía años que no nos reencontrábamos hasta ahora que tú nos juntaste y estamos echándonos unos tequilas de pura alegría.
2.- Platícame de tu amistad con Jorge Enrique Adoum
Lo conocí en 1954 cuando cayó la revolución de octubre de Guatemala, yo me tuve que exiliar, porque todos los que éramos funcionarios estábamos sentenciados a muerte, me asilé en la única embajada donde había cupo porque era lógico que yo me metiera en la de México, pero había 800 familias. Tuvieron que alquilar una casa vecina para recoger tanto asilado que se metió ahí, incluso el presidente Arbes, sus ministros y otros, por lo tanto cuando yo quise meterme ahí ya no cabía. Un escritor mexicano amigo mío, Pedro Guillén, que trabajaba en la embajada me dijo que ya no había chance ahí pero que me iba a llevar a la del Ecuador y me tuve que ir para allá en donde conocí al turco Adoum, así le decían todos, pero no es que sea turco, tal vez era tanta gente de origen oriental digamos, a todos les dicen el turco aunque sean libaneses o israelitas, pero este era un ecuatoriano, poeta joven entonces y nos hicimos muy amigos, en Quito, donde vivía él, por cierto me publicó un libro. Era editor de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, que fue la primera. Estaba encargado de la editorial porque esa casa de la Cultura la fundó Benjamín Carrión, otro gran escritor, un hombre que sabia mucho de literatura, creó libros, estudios de los poetas, era un ensayista muy grande, el fundó la Casa de Cultura Ecuatoriana. El libro que me publicaron se llama Canciones de los Bosques de Guatemala. Efraín Huerta decía: “con música de Strauss” por aquello de los bosques de Viena. Viví ahí dos años y finalmente regrese a México donde ya había estado, incluso fui el primer agregado Cultural de Guatemala de la diplomacia guatemalteca enviado por el canciller revolucionario Enrique Muñoz que fue mi maestro y me quería mucho. Llegué a México, estudie en Mascarones y
también logré hacerme abogado. Me hice especialista en derecho agrario porque e
Guatemala estaba por hacerse la Reforma Agraria con el segundo presidente revolucionario que fue Jacobo Arbens. Esta se hizo en 1952 y yo fui el subjefe de esa reforma agraria y ahí conocí al Ché Guevara. En aquella época como subsecretario tenia que esconderme, iban a caer sobre mí pero tuve la suerte de asilarme en la Embajada ecuatoriana, ahí conocí a Jorge Enrique, quien ganó el premio de la Casa de las Americas en Cuba, ya después se fue a Europa a vivir y se quedó mucho tiempo allá. A veces volvía al Ecuador, donde vive ahora. Siempre ha sido un gran amigo mío, jóvenes los dos con grandes planes de escribir grandes poemas y parece que ambos lo logramos, así como Cardenal.
En la época de Mascarones también conocí a la Chayo Castellanos, a quien yo publiqué, porque fui su primer editor de un poemario que se llamó, Trayectoria del Polvo, ese es un libro muy bonito. Sus primeros poemas. También hice amistad con otros poetas como Sabines, quien empezaba a escribir entonces.
4.-¿Cuándo comienza a escribir Otto-Raúl?
Me gustaban mucho los libros, en mi casa había cantidades y me familiarice mucho con ellos. A los 6 años me enteré que existía el Quijote porque un primo mío tenia un libro grande con ilustraciones y me gustaban los dibujos que había ahí. También escribí mi primer poema a esa edad a unas chamaquitas y sigo escribiendo a las chamacas, “ Eran tres flores de un bello jardín, que hablaban de amores a un joven jazmín”, el jazmín era yo y las tres flores eran las vecinas. En Guatemala, la secundaria, tuve buenos maestros un poeta nos daba clases, Augusto Meneses, con el aprendí mucho de literatura, fue cuando gané un primer premio al nivel de la clase. A los 16 años ya sabia de literatura a los 19 escribí un libro famoso, el mas famoso que tengo, se llama: Voz y Voto del Geranio, tiene mas de 10 ediciones y de ahí p’al real, seguí escribiendo, publicando libros. Ese libro le gustó mucho al maestro, que con la Revolución fue nombrado canciller, me llamó y dijo: “quiero que se vaya al exterior, de secretario de la Embajada”, pero yo no acepté porque antes de eso yo había estado en México 3 meses, en el primer exilio, en 1944 donde participé en las manifestaciones contra el dictador que teníamos. Regresé el 22 de octubre, ya mi amigo Muñoz Meani era canciller, me llamó para preguntarme si no quería irme a Francia o Brasil, pero yo quería México para hacer mi carrera de Leyes y Filosofía y Letras, así fue que me envió como secretario del consulado, y llegué a México. Luego fui nombrado agregado cultural, esperando que escribiera, hice la carrera, dos carreras, solo me gradué en Leyes y al regresar en 1951 me nombraron Subjefe del Departamento y de Jefe a un militar al que descubrí que estaba saboteando la Reforma Agraria y se hizo millonario. Su procedimiento para hacerse de lana fue esconder los expedientes te imaginarás que tuve que volver a esconderme.
4.-¿Cuántos libros has publicado?
Unos 60 libros, 41 de poesía, el mas reciente es Galería de Gobernadores del Soneto que presenté en la casa del poeta. El mas importante es Oír con los Ojos publicado por la Universidad de Guatemala, 6 de narrativa, 4 novelas, 6 cuentos y 16 de ensayo. También trabajé muchos años en Novaro, escribía novelas de vaqueros y me volví un vaquero sin serlo , también trabaje en el canal 13 de corrector de estilo.
5.- Ahora hablemos sobre la literatura guatemalteca.
En Guatemala anda triste la cosa, por las dictaduras que duraron mas de 30 años, la guerra civil, la guerrilla. Fue muy duro, la poesía que escribían esos jóvenes tenia que ser clandestina, triste y dolorosa. Muertos por todos lados. Ahí se estancó un poco la literatura, ahora hay jóvenes mucho mejores, que ya escriben con absoluta libertad, como Luis Alfredo Arango, un gran poeta, quien escribió un precioso prólogo para uno de mis libros. A ese grupo que se le llamó Nuevo Signo pertenecieron poetas como Francisco Morales Santos, muy importante en Guatemala. Ahora son hombres de 70 años que han dejado una buena huella en su afán de escribir. Hay uno mas nuevo todavía que se llama Humberto Acabal que es indígena puro, escribe muy bien, es de lo mejorcito que hay ahora. Debe tener entre 50 y 60 años. Otro gran poeta y muy amigo mío fue Miguel Ángel Asturias. El se exilió también. Fue embajador en el Salvador, luego se quedó sin trabajo, pero varios años después llega a la presidencia un alumno de él que lo admiraba, Cesar Méndez Montenegro y lo nombró embajador en Francia, fue cuando le dieron el premio Nóbel.
7.- ¿Consideras que otros escritores lo forman a uno? ¿Quienes te formaron a ti?
Seguro, te influyen. De los clásicos: Cervantes, Lope de Vega, Góngora, Santa Teresa San Juan de la Cruz, Fray Luis de León. En México: López Velarde, me encantaba también el veracruzano Salvador Díaz Mirón, tiene poemas muy buenos y esos me influenciaron un poco, luego obviamente Neruda. Unos tienen sus influencias, que luego vas dejando hasta encontrar tu camino propio, tu propia voz.
8.- ¿Quiénes son los poetas que más has admirado?
A Lope de Vega, pero sobre todo, Quevedo, es el más grande, el más chingón de todos, con decirte que le tengo un altar con todo e iglesia, aquí en mi estudio. También Góngora, Cervantes.
9.- ¿Cómo ves la literatura en México, el problema de la edición?
Hay muchos poetas que andan un poco mal porque no son capaces de hacer un soneto y escriben versitos pequeños. Desde que los talleres pululan los poetas han proliferado pero muchos son muy malos o terminan escribiendo como los talleristas y eso es malo. Siempre ha sido difícil que te editen, es un gran problema, muchos tienen sus libros y no los editan porque no pueden pagar la edición no es de buen gusto que si uno tiene un trabajo lo esté ofreciendo y lo que pasa es que las editoriales y las librerías explotan al escritor, eso pienso, sin embargo hay instituciones gubernamentales que si ayudan en gran forma a solucionar estos problemas, sin embargo hay escritores que tienen muchos libros inéditos y no pueden dar con una editorial que los publique. En mi caso estoy feliz porque pertenezco al sistema nacional de creadores que sirve mucho a escritores que se consagran al cultivo de la literatura en todas sus fases yo soy un afortunado en ese caso pues tengo una beca del FONCA, (Fonda Nacional para la Cultura y las Artes) por parte de CONACULTA (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) y eso ayuda mucho al escritor. Pero por ejemplo tengo como 5 libros ya terminados, varias antologías, ensayos y no tengo editor, así que a lo mejor me muero y esos libros se quedan ahí, en el estante donde los ves ahora.
8.- A pesar de todos los obstáculos con los que nos encontramos como el problema editorial ¿Vale la pena ser poeta?
Si, se vive muy bien, por lo menos soñando mucho, somos grandes soñadores ¿no crees? |